La insoportable pesadez. Se acumula la carga de herencias de López Obrador sobre la espalda de la presidenta. A esa imagen se agrega en las percepciones un audífono al oído trasmitiéndole indicaciones AMLO. Más la idea de que arrastra un personal incompetente elegido por su antecesor por su lealtad a él. No es la crisis de la vida en pareja de La insoportable levedad del ser, la novela de Kundera que impactó el mundo literario hace cuatro décadas. Es la insoportable pesadez del propósito de alinear un gobierno con dos cabezas, una diarquía, diría Reyes Heroles, que la presidenta insiste en justificar con eso del segundo piso (de un edificio dirigido al colapso).
Monopolio vulnerado. Insoportable, también, y titubeante, el afán de pretender presentar, mañana a mañana, el saldo desastroso de siete años del régimen como crónica de la vida en el paraíso recuperado. Pero el monopolio local de la fijación de las versiones oficiales a la cabeza de las conversaciones púbicas está vulnerado por la circulación de las noticias del mundo digital. Riva Palacio recuperó en El Financiero de ayer una parodia desmitificadora de las mañaneras difundida por ChatGPT. Y el Wall Street Journal -traducido y reproducido en las redes- trasmitió pormenores de la participación del FBI en la operación de captura, aquí, del capo canadiense Ryan Wedding, que la presidenta insistió ayer en negar.
Tren y cárteles. Cierra la semana con un esfuerzo de ocultamiento de la fiscal general sobre la herencia trágica del Tren Interoceánico. Sólo que la mitad oculta de sus medias verdades afloró en el informe técnico de su propia fiscalía. Y con otro episodio de la herencia criminal de AMLO: el tirro de Culiacán contra líderes de partido: otra muestra de la participación de los cárteles en el sistema político mexicano.
