Para el mes de mayo las publicaciones regulares de INEGI sobre la opinión empresarial: el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza, los Indicadores Agregados de Tendencia y Expectativas Empresariales y el Indicador de Pedidos Manufactureros registraron valores inferiores a los 50 puntos, que es el umbral de confianza, así como variaciones mensuales y anuales a la baja.
Los indicadores abarcan la percepción empresarial de las manufacturas, la construcción, el comercio y los servicios privados no financieros; en estas actividades, el resultado muestra coincidencias en la desconfianza o percepción negativa sobre la situación económica del país, la producción y el personal ocupado.
En particular, el indicador global contempla la pregunta de si es un “momento adecuado para invertir”; las respuestas en las cuatro actividades son negativas y marcan el piso de todas las calificaciones de confianza. Incluso construcción y manufacturas registran, respectivamente, 180 y 154 meses consecutivos por debajo del umbral de los 50 puntos. A su vez, comercio y servicios privados no financieros presentan 85 y 28 meses en la misma situación.
Desde otro frente, el Banco de México publicó la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado correspondiente al mes de mayo.
Del total de respuestas sobre los tres principales factores que podrían obstaculizar el crecimiento de la actividad económica, 42% se concentraron en gobernanza, 26% en las condiciones económicas internas y 22% en las condiciones externas; asimismo, calificaron como principales limitantes al crecimiento la gobernanza (inseguridad pública, Estado de derecho, corrupción, impunidad e incertidumbre política interna) y las finanzas públicas (gasto, deuda y tributación).
Las preocupaciones que inciden en la confianza empresarial y en la inversión son claras y nada lejanas a las responsabilidades públicas de gobierno. Si preocupa el deterioro de la economía se deben tomar acciones para reducir incertidumbres y mejorar la confianza y elevar la inversión.
Retomando un planteamiento de Edgar Morin, la incertidumbre, en sí, no tendría por qué ser algo bueno ni malo, hay que enfrentarla, pero de la manera como se haga se puede obtener un gran avance o, por el contrario, una auténtica catástrofe.
Recomendar Nota
