En el marco de la celebración de los 60 años de relaciones diplomáticas entre Australia y México, esta semana tuve el gran honor de servir como comentarista de la ponencia magistral del Dr. Thomas Wilkins, académico de la Universidad de Sídney.
El evento fue organizado por el prestigioso Programa Universitario de Estudios de Asia, África y Oceanía (PUEAAO) de la UNAM.
La ponencia trató sobre cómo México y Australia califican como potencias medias según diferentes enfoques teóricos, en medio de la incertidumbre sobre el futuro del orden internacional liderado por Estados Unidos.
Australia y México cuentan cada uno con recursos económicos e influencia diplomática significativos, pero las grandes potencias limitan su capacidad de influir en los asuntos internacionales.
México y Australia deben fortalecer la cooperación entre sí y con otras potencias medias para fortalecer las instituciones multilaterales y contribuir a un orden internacional estable basado en reglas.
Esto último lo señaló el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial a inicios de este año.
México y Australia se han asociado históricamente en el compromiso con la cooperación internacional, el desarme y el mantenimiento de la paz.
Australia ha reforzado sus capacidades defensivas mediante acuerdos como AUKUS y el QUAD en el Indo-Pacífico. México, en cambio, enfrenta limitaciones en ese rubro debido a su cercanía con Estados Unidos.
Las potencias medias pueden influir en los asuntos internacionales, pero su impacto depende de sus capacidades materiales y de sus recursos diplomáticos.
El Dr. Wilkins sugiere que México y Australia exploren formas de mantener su autonomía estratégica en medio de la competencia entre Estados Unidos y China.
La identificación de México como potencia media ha fluctuado según el gobierno de turno, mientras que Australia lo ha mantenido con coherencia y liderazgo político.
Ser potencia media depende de cómo cada país entiende sus roles internacionales.
México y Australia deben seguir activos en el MIKTA (México, Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia), el G20, APEC y el CPTPP, organismos que comparten.
La dependencia económica australiana de China le genera vulnerabilidades, al igual que la dependencia económica mexicana de Estados Unidos.
Algunas derivaciones de la ponencia mencionada son las siguientes:
- Australia y México se han distinguido como potencias medias en el orden liberal liderado por Estados Unidos (hoy en entredicho), por su apoyo al orden internacional democrático.
- Existen potencias medias como Turquía, menos alineadas con dichos valores, y otras, como Irán y Arabia Saudita, que no los comparten.
- Las potencias medias pueden moldear arreglos regionales como APEC e influir en instituciones de gobernanza internacional como la OMC.
- Canadá es la única potencia media que ha decidido entablar una guerra comercial con Estados Unidos.
- México puede entenderse hasta hoy como una potencia media renuente, por lo que debe salir del letargo de los últimos 8 años.
- En el contexto de APEC 2028, Australia y México deben fortalecer su cooperación para proponer iniciativas conjuntas que incluyan otras potencias medias.
- Tales iniciativas pueden incluir, desde ya, el combate contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el uso de energías limpias, el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas y el empoderamiento de las mujeres.
- También pueden incluir la reforma de la OMC y la promoción del comercio libre y abierto en el marco de APEC, así como la promoción de un acuerdo multilateral sobre la Inteligencia Artificial para mitigar sus riesgos.
Para el Dr. Wilkins, México y Australia deben ejercer, junto con otras potencias medias, su influencia y así minimizar la dependencia de las grandes potencias mediante un compromiso sólido: “tomar las riendas de su destino en tiempos turbulentos."
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