Hoteleros en México reportan baja ocupación a semanas del Mundial 2026. La CDMX, Guadalajara y Monterrey no alcanzan las cifras previstas pese a la expectativa turística
Hoteleros en México reportan baja ocupación a semanas del Mundial 2026. La CDMX, Guadalajara y Monterrey no alcanzan las cifras previstas pese a la expectativa turística

A menos de un mes del arranque de la FIFA World Cup 2026, el entusiasmo económico que se esperaba para México comienza a desinflarse entre empresarios hoteleros y operadores turísticos. Aunque el país será una de las sedes principales del torneo y albergará partidos históricos, incluida la inauguración en el renovado Estadio Azteca, las cifras reales de reservaciones hoteleras están muy por debajo de las expectativas iniciales.
La ocupación hotelera proyectada para las sedes mexicanas cayó considerablemente en las últimas semanas. Hace algunos meses, un análisis de la firma Deloitte estimaba que la ocupación hotelera en las tres ciudades sede de México —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— superaría el 80% durante el Mundial. Sin embargo, la realidad es distinta.
La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras reveló que la expectativa actual ronda apenas entre el 60 y 65% de ocupación, y de ese porcentaje, solamente el 20% correspondería a turistas que llegan específicamente por la Copa del Mundo.
El dato resulta especialmente preocupante porque el Mundial 2026 había sido presentado como una oportunidad histórica para detonar el turismo, el consumo y la derrama económica en México. Tan solo la Ciudad de México albergará cinco partidos, incluido el juego inaugural, lo que generaba expectativas de ocupación récord en hoteles, restaurantes y servicios turísticos.
Sin embargo, el panorama cambió después de que la FIFA realizara cancelaciones masivas de habitaciones previamente bloqueadas para el evento. Según explicó Enrique Calderón, integrante del comité consultivo de la asociación hotelera mexicana, las reservaciones preliminares generaron una percepción artificial de alta demanda.
“En diciembre se realizaron cancelaciones de varios bloqueos tentativos”, explicó Calderón. Esto provocó que muchos hoteles ajustaran a la baja sus previsiones de ocupación.
Además, el modelo compartido entre México, Estados Unidos y Canadá también estaría afectando la duración de las estancias. La consecuencia directa es menor derrama económica para hoteles, restaurantes, transporte y comercio local.
“La demanda existe en los días de partido, pero las estancias son muy cortas”, reconoció Calderón.
El fenómeno no ocurre únicamente en México. En Estados Unidos, la American Hotel and Lodging Association también reportó una caída importante en las reservaciones para las ciudades sede del torneo. De acuerdo con cifras retomadas por medios internacionales, cerca del 80% de los hoteleros estadounidenses aseguran que la demanda está por debajo de lo esperado.
Entre las razones identificadas destacan:
En México, empresarios del sector turístico comienzan a preocuparse por el impacto económico real que tendrá el evento. Aunque el Mundial sigue siendo uno de los espectáculos deportivos más importantes del planeta, algunos analistas consideran que las expectativas iniciales fueron demasiado optimistas.
También existe incertidumbre sobre cuánto gastarán realmente los visitantes extranjeros y cuánto tiempo permanecerán en territorio mexicano. El turismo deportivo suele beneficiar principalmente a zonas específicas cercanas a estadios y corredores turísticos, pero no necesariamente impulsa de manera uniforme a toda la economía nacional.
Pese a ello, autoridades y empresarios aún esperan un repunte de última hora conforme se acerque el inicio del torneo. Históricamente, muchos aficionados realizan reservaciones semanas o incluso días antes de los partidos.
México busca aprovechar el escaparate internacional del Mundial 2026 para fortalecer su imagen turística global. El país será el primero en la historia en albergar tres Copas del Mundo masculinas, después de las ediciones de 1970 y 1986.
No obstante, las cifras actuales reflejan que el entusiasmo deportivo no siempre se traduce automáticamente en beneficios económicos inmediatos, especialmente cuando existen factores logísticos, costos elevados y una distribución compartida de sedes entre tres países.
Por ahora, el sector hotelero mexicano mantiene expectativas moderadas y espera que la pasión futbolera termine impulsando las reservaciones en las próximas semanas.
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