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Miles de millones repartidos, pero millones de ancianos siguen pobres

En 2022, un millón 112 mil adultos mayores vivían en pobreza extrema por ingresos, esto es, no ganaban ni 2 mil 86 pesos mensuales para ellos y para cada uno de sus dependientes económicos, de modo que no podían comprar la canasta alimentaria con que se mide la pobreza.

Para 2023 y 2024, el presupuesto del programa Pensión Bienestar para Adultos Mayores (PBAM) fue de 804 mil 389 millones. Para dimensionar la cantidad: los recursos de la FGR en ese lapso fueron 39 mil millones.

Puesto que esa cantidad de dinero fue ejercida por un gobierno que dice que son primero los pobres, podría suponerse que el INEGI nos informaría que en 2024 había desaparecido la pobreza extrema por ingresos entre los que tienen 65 o más años. Había dinero suficiente.

No desapareció la pobreza extrema. Luego de la aplicación del programa, INEGI encontró 894 mil adultos mayores en la miseria.

Lo mismo pasó con las personas mayores que vivían en situación de pobreza moderada por ingresos.

Son quienes pueden comprar la canasta alimentaria para ellos y sus dependientes económicos. pero no les alcanza para adquirir el resto de bienes y servicios que necesitan. Eran 4 millones 726 mil adultos mayores en 2022 pero, después del reparto de los 804 mil millones de pesos del programa Bienestar, en 2024, continuaban en la pobreza 3 millones 834 mil.

La causa de que los inmensos recursos del programa no redujeran la miseria de los ancianos en correspondencia a su enorme volumen de dinero es que no fueron primero los pobres.

Los beneficiarios de ese programa fueron 12 millones 200 mil personas, sin importar si eran pobres o no.

Los hogares más pobres del país recibieron 7.8 por ciento del presupuesto de la pensión Bienestar y los hogares más ricos recibieron 8.3 por ciento, según informó la Secretaría de Hacienda en su estudio Distribución del pago de impuestos y recepción del gasto público por deciles de hogares y personas. Resultados para el año 2022. Ahí mismo señala que 60 por ciento de los recursos del PBAM se destinan a las clases media y alta.

Además, el gobierno trata igual a los desiguales. Para 4 millones 700 mil adultos mayores, el dinero recibido fue insuficiente para comprar lo esencial, pero recibieron lo mismo que los 7 millones 200 mil beneficiarios, a quienes sirvió para adquirir algún lujo.

También el gobierno admite que no ha sido eficiente en incluir a toda la población objetivo, los “servidores de la nación” están ocupados en tareas distintas a las de llegar a los más marginados.

El gobierno usa el presupuesto sin priorizar a los pobres, mientras tres millones trescientos mil adultos mayores no tienen acceso a la salud y un millón 700 mil no cuentan con servicios básicos en su vivienda.

Los programas sociales tienen suficiente dinero para abatir la pobreza, pero tienen otras prioridades y millones de viejos siguen en la miseria.