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Muere Gloria Steinem, ícono que impulsó el movimiento feminista en Estados Unidos

Encabezó protestas, promovió organizaciones y ayudó a establecer centros para víctimas de violación y refugios para mujeres maltratadas

Gloria Steinem, periodista, escritora y una de las figuras fundamentales del feminismo moderno, murió el miércoles en su casa de Manhattan a los 92 años. Durante más de medio siglo fue el rostro más reconocible de un movimiento que transformó la vida de millones de mujeres en el hogar, el trabajo y la sociedad, señala The New York Times.

Su incorporación al feminismo llegó después de los 30 años. En 1969, mientras trabajaba como periodista, asistió a una reunión en la que varias mujeres relataban sus experiencias con abortos ilegales. A partir de entonces, su capacidad de comunicación y organización la convirtió rápidamente en una poderosa figura política y cultural.

Steinem encabezó protestas, promovió organizaciones políticas y ayudó a establecer centros para víctimas de violación y refugios para mujeres maltratadas. En 1971 participó en la fundación de Ms., una revista hecha y dirigida por mujeres que llevó al debate público asuntos entonces relegados, como el aborto, la violencia doméstica y la desigualdad salarial.

The New York Times recuerda que Ms. terminó funcionando como manifiesto e instrumento de una transformación social mucho más amplia. Steinem resumía la magnitud del cambio con una frase: cuando comenzaron su lucha ni siquiera existía el término “acoso sexual”; simplemente, decía, “se le llamaba vida”.

Su vida personal también desafió las convenciones de su época. Decidió no tener hijos y durante décadas rechazó el matrimonio. Al mismo tiempo soportó ataques de sectores conservadores que presentaban al feminismo como una amenaza contra la familia y el orden social, mientras ella continuaba escribiendo, organizando y pronunciando conferencias hasta sus últimos años.

Antes de convertirse en un símbolo mundial, Steinem sufrió el machismo del propio periodismo. Editores llegaron a valorarla por su apariencia antes que por su talento. En 1963 saltó a la fama al infiltrarse como “conejita” en el Playboy Club de Nueva York para denunciar las condiciones laborales de las mujeres. La reportera a la que algunos se negaban a tomar en serio terminó siendo una de las mujeres que cambiaron la conversación de su tiempo.

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