...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Narcos y la 4ta. transformación

Madrid, Esp.- No existen mejor ejemplo del triunfo cultural del narcotráfico que Morena, el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador.

Muestra de ello es la fascinación de los morenistas y de los narcotraficantes por la ostentación. Ese es su espacio común y también su talón de Aquiles.

Ejemplos son muchos: los lujosos coches o camionetas con blindaje; las joyas; la ropa de diseñador de alto costo; las comidas en restaurantes de alto standing; los viajes en aviones privados o en primerísima clase en las líneas aéreas; las mansiones o los relojes más exclusivos. Ostentación pura y un mal gusto excepcional que, a veces, raya en lo grotesco.

Llama la atención que esa presunción de riqueza (de narcotraficantes y de políticos morenistas) la escenifican cínicamente como si toda su vida hubiesen sido ricos.

En el mundo del narcotráfico (y al parecer también en Morena) el recurso de la cirugía estética es también una práctica común. No es extraño darse cuenta de que algunas legisladoras y funcionarias morenistas (al igual que algunas mujeres del entorno del crimen organizado) apuestan por alcanzar la exuberancia corporal al realizarse estiramientos faciales y exageradas intervenciones estéticas. Cejas, bustos grandes, cinturas pequeñas y glúteos voluminosos. Una costumbre común que refleja esa influencia de la cultura de los narcos en muchas esferas de la vida nacional.

Una fascinación común entre los narcos y los morenistas es el traslado con escoltas. En el caso de los primeros, son parte de su banda que les brinda protección. En el caso de los segundos, es parte de su “padrotería”, esa manera de mostrarse públicamente como “poderosos”, “muy importantes”, “bien fregones”. Antes no eran nadie, pero ahora les abren la puerta. Incluso a algunos de ellos sus asistentes les limpian -arrodillados- el calzado. En esos detalles se nota la “transformación” que tanto pregonan.

Tal nivel de ostentación (del narco o de Morena, da igual) produce un inevitable efecto aspiracional en ciertos sectores de la juventud pobre que se enfrenta a la cruda realidad de dejar sus estudios, no encontrar trabajo, tener que emplearse en lo que sea (y ganar una miseria), mientras ven los despilfarros y extravagancias de quienes se dedican al crimen organizado o a la política de la 4T. Muchos jóvenes -lamentablemente- aspiran a ser como ellos.

Desde 2018, AMLO y Sheinbaum dedicaron -con éxito- su afanes a la destrucción de todas las instituciones, estructuras y leyes dedicadas a la obligada transparencia patrimonial de funcionarios y del ejercicio presupuestal. Gracias a ellos, México es ya un país totalmente opaco, donde las corruptelas multimillonarias de funcionarios del gobierno pueden ocultarse bajo argumentos de “información reservada” hasta la prescripción de los delitos. Dicho en otras palabras, México es un país donde se trafican, se lavan y se mezclan millonarias sumas de dinero de políticos corruptos y del crimen organizado con total impunidad, garantizada ésta desde Palacio Nacional. Han creado todo un sistema para mantenerse en el poder y para financiar este carísimo y ostentoso nivel de vida de una clase gobernante iletrada, incompetente,  corrupta y con costumbres similares a las de sus socios del crimen organizado.