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‘No hay más ruta que la nuestra’

¿Cree la presidenta en su reconocimiento a Arriaga? Para la educación pública, no hay más ruta que la llamada ‘Nueva Escuela Mexicana’, NEM. Así podrían traducirse las frases reiteradas por la presidenta Sheinbaum, aparentemente como una consideración -y para que desocupe la oficina- al cesado impulsor de ese galimatías no descifrado aún por la mayoría de los docentes. Pero, sobre todo, quizás, como una consideración a la esposa de López Obrador, creadora -según se publica frecuentemente- de ese fenómeno antipedagógico y egocéntrico incrustado en la SEP a lo largo del septenio. Pero cualquiera que sea el móvil de las frases del conocimiento presidencial a la ‘obra educativa’ de Marx, y sobre todo, si la presidenta se las cree, el detalle está en que, la incondicionalidad de su apoyo a la NEM puede sonar a la proclama de 1945: “No hay más ruta que la nuestra”, del gran muralista adscrito al estalinismo soviético, David Alfaro Siqueiros, borrada por la realidad de una diversidad de caminos del arte que se abrieron y se abren desde entonces.

Pregunta. Si su trabajo era de tal excelencia, ¿por qué lo quita?

La celebridad de Marx. Marx Arriaga alcanzó primero una celebridad indignada de alumnos y docentes, especialistas y padres de familia y, finalmente, de las autoridades. Produjo -a altísimos costos- libros de texto que no lo son, pero en cambio tenían la pretensión, entre otras muchas aberraciones, de crear en los niños de seis años una conciencia de emancipación frente a sus explotadores. Hoy su celebridad es mundial, como lo resume el británico Financial Times: un funcionario que desarrolló una serie de ideológicos textos escolares, y que, despedido el viernes, ha permanecido en sus (ex) oficinas usando la misma ropa.

Monterroso. Cuando despertó, el dinosaurio seguía allí, exhibiendo los destrozos dejados a su paso.