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‘Obradoristas’ y chavistas

A dos bandas. Los forcejeos que condujeron a quitar al ‘obradorista’ Adán Augusto López de la coordinación de los senadores del partido oficial coincidieron con la publicación, el lunes, en El Universal, de una crónica de Guadalupe Galván, exministra venezolana de varias carteras. Con todas las obvias diferencias, algunas profundas, que se quieran establecer, el texto describe circunstancias comunes a enfrentar por la presidenta Sheinbaum y la encargada por Trump del despacho presidencial de Venezuela. Galván describe a Delcy Rodríguez como “una jugadora a dos bandas”, que “lidia a la vez” con Trump y el poder de los chavistas, entre los que ella misma se cuenta, o se contaba, como ‘vicepresidenta’ de Maduro, hasta antes de la extracción de éste del país.

Aliviar o exacerbar. La remoción de Adán Augusto López, declarado su hermano por López Obrador, podría aliviar -o podría exacerbar- la presión de una de las bandas más difíciles entre las que tiene que jugar la presidenta. Porque, como concluye uno de los personajes citados en la crónica, es muy difícil mantener calmado a Trump y controlar a los chavistas, o sea, en el caso de México, a los ‘obradoristas’.

Posverdad. Alguien miente y quizás nunca sabremos la verdad, porque para eso vivimos en la época de la posverdad. Porque mienten hasta por deporte. Pero, verdad o mentira de alguno de los dos, el juego de las últimas horas de Sheinbaum y Trump pierde relevancia ante los hechos. Porque si fue Trump el que le dijo a Sheinbaum, como afirma Trump, o fue Rubio el que le dijo a De la Fuente, como lo sugiere Sheinbaum, que México ya no le diera más petróleo a Cuba, el detalle está en que, incluso el buque tanque que ya había zarpado de México a la isla fue desviado a Dinamarca.