A días de haber sido inaugurado por la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, el Puente Nichupté que conecta el centro de Cancún con la Zona Hotelera en 10 minutos, se hunde.
Una vez más, expertos como el ingeniero civil Wilberth Esquivel, expuso en redes sociales, apuntalamientos, soportes temporales ante asentamientos detectados en los apoyos del puente (hundimientos).
En los análisis técnico más recientes en video, posterior a la entrega, evidencian segmentos que presentan una “joroba” provocada por el descenso de las pilas laterales mientras el soporte provisional absorbe parte de la carga estructural.
Según el ingeniero Esquivel, construir sobre la laguna Nichupté implicó uno de los retos geotécnicos más complejos no resueltos en su totalidad; pues la Península de Yucatán no posee grandes capas compactas de arcilla o roca superficial.
Esto trajo hasta ahora, retrasos, problemas de diseño y estructurales; pero en el futuro podría generar pérdidas humanas si no hay soluciones, el desmentir de la 4T no será suficiente.
La fragilidad del ecosistema del Mar Caribe obliga a perforaciones profundas y cimentaciones especiales capaces de atravesar materiales inestables hasta encontrar estratos resistentes, a la vista no hechos.
Pero en Quintana Roo, la obra pública mal realizada por parte de MORENA y su cuarta transformación no es algo nuevo, está el Tren Maya otra obra icónica de la 4T con sus tramos en la Riviera maya que podrían colapsar.
Hay impedimentos legales para que esta obra se complete en Playa del Carmen, lo mismo sucede con el Puente Nichupté en el municipio de Benito Juárez (Cancún).
La obra iniciada en el 2021 fue entregada años después de lo planeado, siempre bajo escrutinio y retrasos significativos, con altos costos.
Expertos en el tema han señalado desde el inicio en redes sociales fallas estructurales percibidas tramo a tramo, año a año, en la expansión del puente sobre el sistema lagunar.
Ahora ya terminado el puente de 11.2 kilómetros jorobas, deslavados, hundimientos, son perceptibles a la vista, aunque la SICT lo desmienta, no olvidemos que la construcción del puente ha sido suspendida varias veces, su costo inicial quintuplicado.
No se puede tapar el sol con un dedo, señalamientos hechos por especialistas en redes sociales, como el de finales del año pasado, retrasando la entrega, lo manifiesta.
La fragilidad del ecosistema, la mala calidad de la obra, con materiales de baja calidad y resistencia, derivado de supuesta alta corrupción, trae consecuencias, esperemos solo económicas y no humanas.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) califico como falsa la información sobre presuntos apuntalamientos de emergencia en el puente Nichupté, pero con hechos reconoce las modificaciones.
Esto compromete los altos estándares de ingeniería y diseño, presuntamente implicados para contrarrestar y enfrentar las condiciones geológicas de Quintana Roo.
La SICT argumenta que las estructuras metálicas visibles cerca del entronque Kukulcán forman parte del proyecto original, en la región lo dudamos, componendas constantes, entre los claros 213 y 221, nos hace pensar al revés.
La estabilidad y seguridad de la obra aún está por verse, a pesar de las pruebas de carga estáticas y dinámicas antes de la inauguración, lo mismo con el Tren Maya. El costo final de la obra superó los 10 mil millones de pesos, superando el presupuesto inicial y no, no convence.
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