Pie de página I Un país que no aspira a su gran Novela, que no quiere ser memoria ni rapsoda de épicas sordinas -piedras de soles y muertes sin fines cantados generación tras generación hasta el final del tiempos-, un país que del cine hace fotogramas y de la pintura sicoterapia, paleta de colores borbotea e inclemente, que de la arquitectura resistencia, rigor y delirio, un país que canta su himno nacional como corazonada del naufragio en portería propia y …
