En el imaginario colectivo del siglo XIX, ninguna sombra fue tan alargada como la de Los Plateados. Este grupo criminal, que sembró el terror en el actual estado de Morelos, no sólo destacaba por su brutalidad en el robo, el secuestro y la extorsión, sino por una estética de la opulencia: trajes de charro y sillas de montar cuajadas de plata, trofeos de sus constantes saqueos. Esta figura del bandido romántico pero sanguinario quedó inmortalizada en la literatura por Ignacio …
