El aumento sostenido y generalizado de los precios en bienes y servicios —la inflación— erosiona el poder adquisitivo de la población. Para compensar este efecto, los salarios, rentas, intereses y demás ingresos deben crecer por encima de la inflación. Sin embargo, la inflación también castiga a quien ahorra y, en cambio, favorece a deudores que pagan tasas reales negativas. En México, la gravedad del problema llevó a que en 1993 se otorgara la autonomía al Banco de México (Banxico), cuyo …
