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Información para decidir con libertad

¿Para qué sirve el IOAE del INEGI?

Ocasionalmente se debe elegir entre la precisión rigurosa de un dato y su oportunidad o frecuencia. Esta tensión metodológica es la que fundamenta la existencia del indicador global de la actividad económica (IGAE), diseñado como una aproximación mensual del PIB. El IGAE otorga una mayor frecuencia de publicación que el PIB trimestral, a cambio de sacrificar precisión, puesto que cubre 95% del PIB.

Conviene recordar que el IGAE se publica con casi dos meses de rezago respecto al mes de referencia. Ante circunstancias de alta incertidumbre, como ocurrió durante la pandemia de Covid-19, la pertinencia de contar con cifras más oportunas, aunque sea a cambio de alguna pérdida en precisión, se hace especialmente acuciante.

La carrera por acelerar los tiempos de la información recuerda al "efecto de la Reina Roja" que Lewis Carroll describe en Alicia a través del Espejo, cuando ella dice: “Como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido”. En la economía moderna, para que el análisis de coyuntura no se convierta en simple historia, es indispensable disponer de metodologías estadísticas que respondan de mejor manera a la creciente demanda de oportunidad en la información.

El IOAE logra esto al valerse de la asociación estadística contemporánea entre el IGAE y algunas decenas de otras series económicas de alta frecuencia que se publican con mayor oportunidad, tales como datos financieros, de empleo o de consumo. Su estimación se basa en técnicas de series de tiempo y descansa en la identificación de un factor o elemento común que subyace al co-movimiento de estas variables, lo cual minimiza el error de estimación respecto al IGAE.

Otros países utilizan aproximaciones similares, como el GDPNow, de la Fed de Atlanta; el Nowcasting Report, de la Fed de Nueva York; el Nowcast del PBI, del Banco Central de Reserva del Perú; el IBC-Br o el GDP Nowcasting, de Brasil; el Nowcasting EMAE, de Argentina, y el Weekly Tracker of GDP, de la OCDE.

Históricamente, el IOAE ha mostrado un desempeño razonable, puesto que sus intervalos de confianza al 95% logran atrapar los datos reales del IGAE más de 90% de las veces.

Sin embargo, los usuarios deben tomar en cuenta que la estimación puntual arrojada por el modelo será casi siempre ligeramente distinta al dato observado real, siendo el IGAE la única cifra oficial definitiva. Si, por otra parte, la brecha entre ambos llega a ser muy grande, conviene usar esa señal para analizar a fondo el IGAE y comprender por qué se está desviando de los patrones históricos.

Aunque el error de estimación del IOAE es relativamente pequeño, sigue siendo un indicador aproximado. En este sentido, no es un indicador para todo mundo. Quienes no tengan prisa bien pueden ignorarlo y esperar pacientemente a que el INEGI publique el IGAE, mientras que los más minuciosos y menos apurados pueden esperar directamente el PIB trimestral. Al final, las opciones están disponibles para elegir, según nuestras necesidades de análisis.

De cara al futuro, el día en que el IGAE se produzca de forma mucho más oportuna, quizás cese la necesidad de un IOAE como el actual, aunque entonces probablemente se requiera un indicador adelantado aún más veloz. Por lo pronto, el IOAE para el mes de julio (publicado el 20 de agosto) nos indica que el IGAE de julio (que se publicará a finales de septiembre) muy probablemente continuará con una dinámica positiva, aunque sin separarse notablemente del 2.8% anual promedio de los últimos 30 años.

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