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Piso inflacionario

La inflación de la primera quincena de enero reportada por el INEGI de 3.77% anual es ligeramente mayor a la del mismo periodo el año anterior (3.69%), pero su característica principal es que su principal determinante fue el crecimiento del componente subyacente, se trata de los precios de menor volatilidad, que no dependen de coyunturas específicas ni de la determinación de precios y tarifas del sector público y que se encuentran mayormente vinculados a la estructura real de la economía. Este componente aumentó 4.47% anual. Por su parte, el componente no subyacente, que es el de mayor volatilidad por estar sujeto, por ejemplo, a eventos coyunturales como sequías o inundaciones que afectan a los productos del campo o a decisiones de gobierno, solamente aumentó 1.43%.

Anteriormente, la principal preocupación era la inflación no subyacente puesto que los productos del campo registraban tasas de crecimiento de dos dígitos explicadas por la falta de agua, o a la inversa, por algunas inundaciones. Pero tratándose del campo no hay que dejar de lado el impacto que tuvo la desaparición de programas de apoyo directo a productores, así como actual clima de inseguridad y violencia que obliga al pago de derecho de piso y de tránsito. La información de enero indica que los productos pecuarios crecieron 4.48% anual y las tarifas autorizadas por el gobierno 5.79% anual, cifras menores que en el pasado, pero aún fuera de rango.

En el caso de la inflación subyacente, el renglón de los alimentos, bebidas y tabaco fue el que más aumentó, 6.05%; se trata de productos procesados, sujetos a la reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, la cual aumentó, entre otros, la tasa aplicable a cigarros, puros y otros tabacos de 160% a 200% y en las bebidas saborizadas ajustó la cuota específica por litro de 1.6451 pesos a 3.0818 para 2026, además de ampliar su alcance a bebidas saborizadas con cualquier tipo de azúcar o edulcorante.

Este comportamiento indica que más allá de lo monetario, persisten factores extraeconómicos que imponen un piso a la inflación, que afecta mayormente al consumo de la población de menores ingresos.