La lucha contra el narco ha trastocado por completo a la fuerza pública del Estado: los mandos armados hacen trabajo policial, las policías estatales están militarizadas y los servicios de inteligencia (CNI), desnaturalizados al obedecer a la autoridad policial (SSPC).
México es muy contradictorio en seguridad: tiene la tercera policía más grande e ineficiente del mundo y un ejército profesional y reducido.
Casi 300 mil militares están desplegados en las calles del país en labores de patrullaje, retenes y operativos con policías locales. Las Fuerzas Armadas construyen infraestructura, salud pública y administra migración y aduanas.
De alguna manera se camina hacia el México soñado por AMLO de emular a Panamá y Costa Rica, que abolieron sus ejércitos para transformarlos en cuerpos de seguridad interna e invertir los ahorros en educación y salud.
"Si por mi fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional (GN). Al ser México un país pacifista, declararía que no necesita ejército y que la defensa de la nación la haríamos todos. La Marina y el Ejército se volverían GN para seguridad de todos", dijo AMLO en una entrevista con La Jornada. en julio de 2019.
AMLO se equivocó de nuevo. Es altamente improbable que desaparezcan las Fuerzas Armadas. La seguridad del país está en manos de una fuerza policial militar por su mayor capacidad de fuego, su despliegue territorial donde las policías han sido infiltradas por el narco y la enorme complejidad de vigilar la geografía inhóspita de las fronteras.
México cuenta con medio millón de policías desplegados territorialmente (entre GN, policías estatales y municipales), solo detrás de India y Estados Unidos. Pero por la corrupción policial, el país ocupa el top 3 internacional en crimen organizado y criminalidad.
Las Fuerzas Armadas mexicanas son pequeñas para una población de 130 millones de habitantes. Además, el Ejército es bélicamente inviable por su vecindad con Estados Unidos. Por ello se orienta más a la protección de vidas humanas en desastres naturales (Plan DN III).
Otro fenómeno es la militarización de los cuerpos policiales estatales y municipales. Según datos del INEGI, casi 2 mil altos mandos del Ejército y 326 de la Marina dirigen 66 por ciento de las policías estatales. Faltos de disciplina en las policías, los militares les imprimen su táctica y jerarquía. Pero aún faltan mediciones sobre la eficacia militar en las policías.
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