Culiacán, Sin.- Quien quiera realmente ganar la gubernatura de Sinaloa en 2027, tendrá que proponer un amplio programa económico, político, social y cultural, que tenga como eje central la erradicación del crimen organizado en la sociedad. Será una tarea titánica, pero muy necesaria para volver a creer en un futuro de paz y prosperidad para todos.
Durante muchos años la economía estatal vivió por encima de sus posibilidades reales. Las actividades productivas generaron riqueza importante, pero la presencia del crimen infló artificialmente el mercado. Por ejemplo, si la economía real generaba 100 de producción, el circulante monetario era de 130. En eso se estima el impacto del narco en Sinaloa.
Nadie decía nada, porque siempre es mejor tener una economía con mayor poder adquisitivo. La capacidad de compra local era fuerte y atraía a enormes empresas comerciales. Pero todo lo sucedido recientemente devastó la riqueza que se produce con el trabajo en las actividades productivas. Hoy, la economía que generaba 100 de producción, solo genera 90, y ya se esfumaron los 30 puntos que sumaba el narco.
Producto del conflicto en el crimen organizado, cientos de empresas se vieron obligadas a cerrar, provocando desempleo masivo. La población dejó de acudir a los centros comerciales, pero el narco también dejó de comprar. Abandonó la entidad y se llevó consigo el poder adquisitivo que dinamizaba de manera extraordinaria la economía estatal.
Hoy Sinaloa presenta una verdadera crisis económica estructural. Su mercado interno es más pequeño, y no tiene posibilidades de reactivación en corto plazo. Para la ciudadanía, pero sobre todo para las empresas, será muy difícil volver a la nueva realidad, pero es absolutamente indispensable hacerlo.
Habrá que poner en marcha un nuevo proyecto de desarrollo regional limpio, sin la presencia del narco en la economía. Prácticamente hay que partir de cero. Agricultura, pesca y ganadería están destrozadas. El comercio y servicios se encuentran en su mínimo nivel. El turismo tiene dinamismo, pero vive con la amenaza permanente de ser afectado por la violencia.
Por todo lo anterior, se tiene que construir un nuevo Sinaloa impidiendo la influencia del narco en la ciudadanía. Es necesario echarlos fuera definitivamente. De ello depende la construcción de una entidad económicamente sólida y socialmente más unificada. El candidato que en 2027 enarbole y dé contenido real a esta propuesta, tendrá amplias posibilidades de triunfo electoral.
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