Madrid.- El papel del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador fue, por decirlo amablemente, vergonzoso. Ya en ese entonces me parecía innecesario otorgarle a AMLO el llamado “beneficio de la duda” que algunos empresarios esgrimieron, cuando ya era conocida la “singular” manera de ejercer el poder del tabasqueño cuando fue jefe de Gobierno capitalino. Durante ese sexenio el CCE optó por ser extremadamente complaciente, con tal de no enfadar ni enemistarse con el paladín de la 4ª transformación.
Una vez llegada a Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum continuó esa misma circunstancia que muestra a un empresariado que, al parecer, no vive en México. El CCE se muestra como un organismo de empresarios sonrientes, fascinados por tomarse la foto con el mandatario de la 4T en turno, siempre con declaraciones desconcertantes que hacen referencia a un país inexistente, en el que todo -según ellos- está de maravilla.
Ayer me llamó la atención la reunión del CCE con Claudia Sheinbaum, de la que se informó sobre la “coincidencia las buenas expectativas para la economía mexicana”.
Visto lo anterior, me parece pertinente plantear algunas interrogantes:
¿No resulta siquiera preocupante para el CCE el acelerado incremento de nuestra deuda por un irresponsable gasto público iniciado por AMLO y continuado por Sheinbaum? ¿Ello no afecta las “buenas expectativas” a las que se refieren?
¿De verdad cree el CCE que la patética política energética vista en el manejo de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad (con sus multimillonarias pérdidas financieras), no ponen en riesgo la confianza en la inversión y la operatividad de miles de empresas en nuestro país? ¿Podemos presumir buenas “perspectivas económicas” con un sistema de energía deficiente, deficitario y tecnológicamente cuestionable?
¿Considera el CCE que el actual Estado de derecho en México (con una impunidad criminal de 90% y más de 200 mil asesinatos desde 2018) y la reciente constitución de tribunales “a modo” del régimen, contribuyen a una confianza en la inversión en nuestro país? ¿Pueden los inversionistas confiar en un país con tribunales que no garantizan el Estado de derecho, sino el 'Estado de desecho'?
¿Cree el Consejo Coordinador Empresarial que la acusación norteamericana contra el gobierno mexicano por complicidad criminal con los cárteles del narcotráfico no pone en riesgo esas “buenas perspectivas” a las que hacen referencia?
¿El cobro de “derecho de piso”, la extorsión, el secuestro o el constante asalto a mano armada al transporte de carga en la autopistas nacionales no pone en riesgo la confianza de los inversionistas en México? ¿Estas circunstancias no existen en el país fantástico del que habla el CCE?
Mexicana de Aviación (absurda línea aérea creada por AMLO y Sheinbaum); la refinería de Dos Bocas (el elefante blanco de Petróleos Mexicanos); el fracasado Tren Maya; el inoperante Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA) representan un pesado lastre financiero en miles de millones de pesos diarios en pérdidas. ¿Son también parte de las “buenérrimas perspectivas” que presumen el CCE y Sheinbaum?
¿Cree el CCE que la opacidad en el uso de recursos públicos o la asignación indiscriminada de responsabilidades gubernamentales a las Fuerzas Armadas (sin rendición de cuentas claras) contribuyen a la confianza del inversionista?
El suscrito nunca ha pretendido que nuestras élites empresariales constituyan organismos “contra el gobierno”, pero sí “frente al gobierno”. Organismos capaces de apoyar lo positivo, pero también dispuestos a señalar firmemente al gobierno lo negativo. Yo veo hoy al CCE como una instancia incoherente. Actualmente, su logo es de color rojo. Creo que ese logo debería transformarse en guinda. Al menos así serían congruentes.
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