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Puente vehicular Nichupté, sinónimo de ineptitud y atraso

Chetumal, QRoo.- Con la construcción del puente vehicular Nichupté, obra pública federal que conecta la zona hotelera del municipio de Benito Juárez con Cancún, su zona urbana, queda claro que a la cuarta transformación se le complica cumplir con la palabra.
Su construcción inicio en 2022, con la promesa de terminarlo en 2024; desde esa fecha se falta a la palabra, al compromiso, a la transparencia; por el contrario, como si fueran citas de consulta al ISSSTE, determinan nueva entrega: ahora para marzo de 2026.
Los grandes proyectos de la 4T trascienden en tiempo y presupuesto, más allá del proyecto original, siempre con un común denominador: mal planeado y mal ejecutado, alta corrupción y favoritismos.
Conectará el bulevar Luis Donaldo Colosio y avenidas principales como Kabah y Bonampak, con la zona hotelera. Tendrá una longitud de 8.8 km sobre el sistema lagunar Nichupté, incluidos entronques.
Es parte del Programa Nacional de Infraestructura Carretera que, autoriza y supervisa la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
El costo inicial estimado para la construcción del puente vehicular Nichupté, en Cancún, fue de aproximadamente 4 mil 800 millones de pesos.
Sin embargo, debido a retrasos e imprevistos, la inversión ha sufrido aumentos significativos en deterioro de las arcas federales, pero favorecedor al amiguismo y los moches.
La inversión pública final se ha mencionado en distintas cifras según la etapa del proyecto, llegando a estimarse en 8 mil 600 millones y hasta 12 mil millones de pesos en fuentes diversas.
La gran obra de Andrés Manuel en el Caribe mexicano, junto al Tren Maya y el aeropuerto de Tulum, es un viaducto de aproximadamente 8.8 km de longitud (con entronques suma 11.2 km) sobre el agua.
Fue en 2022 cuando el entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador, lo inicio y aseguró sería entregado durante el verano de 2024. Seguimos esperando.
Tras varios retrasos, errores de diseño y operaciones, esta obra encargada a la empresa Ingenieros Civiles y Asociados (ICA) del Grupo Carso, de Carlos Slim, se pretende terminar este marzo.
Recordar que, durante la administración de Carlos Joaquín González se planteó que la infraestructura funcionaría mediante cuota o peaje, propuesta que fue descartada por el presidente tabasqueño.
El puente, según el último informe de la gobernadora Mara Lezama, tiene un avance superior a 90 por ciento; aunque no se ha inaugurado, ha sido corregido y modificado varias veces.
Las críticas de ambientalistas y especialistas en la ingeniera civil sobre la ejecución, el acabado y la calidad de la obra, que presenta daños severos, no se han hecho esperar; no obstante, ninguna autoridad les ha hecho caso.