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¿Qué está en juego en Reino Unido?

El próximo 7 de mayo se celebrarán elecciones regionales y locales en el Reino Unido. En juego estarán más de 5 mil escaños en 134 ayuntamientos ingleses, y en los Parlamentos escocés y galés se consideran un momento crucial para los principales partidos.

Más allá de los rutinarios vaivenes implícitos en unos comicios locales, la jornada del jueves podría significar un sobresalto mayúsculo para el sistema político. El viejo y venerable modelo de Westminster podría implosionar y dar lugar a algo completamente nuevo, muy alejado del bipartidismo entre laboristas y conservadores, vigente desde 1922, prohijado y perpetuado por su sistema de votación mayoría simple, popularmente conocido como First Past the Post (FPTP, por sus siglas en inglés), o el Primero en Cruzar la Meta se lleva todo el poder, sin representación proporcional.

El Partido Laborista de Keir Starmer, llegado al poder apenas en julio de 2024, después de 14 años de larga travesía en el desierto, intentará defender alrededor de 2 mil 500 escaños en los concejos de Inglaterra, pero las proyecciones internas sugieren que podría perder hasta tres cuartas partes de ellos. Starmer ha sido increíblemente impopular con un electorado agotado después de brexit y crecientemente impaciente ante el paupérrimo desempeño económico de su país después de ese quiebre y la importancia menguante del Reino Unido en el mundo, no le concedió una luna de miel. Un mal resultado para los laboristas podría precipitar el ocaso de Starmer y su relevo por algún otro laborista, o, peor aún la caída de su gobierno y la convocatoria a nuevas elecciones generales.

Por su parte el Partido Conservador, bajo el liderazgo de Kemi Badenoch, primera dirigente afrobritánica de los históricos tories, intenta revertir la mala imagen de su formación, producto de la inepta gestión sucesiva de Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak y de su responsabilidad fundamental en la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

En los márgenes, se asoman dos partidos antisistema, en ascenso aparentemente vertiginoso inédito. De una parte, el Partido Verde, encabezado por el antiguo militante de los liberal democráticos, Zach Polanski, que lo ha convertido en un partido populista de izquierda supuesta, con delirantes extravíos geopolíticos, anticapitalistas, antisemitas, en temas de género, sobre legalización de drogas duras, entre muchos otros desvaríos. De otra, el Reform Party, de Nigel Farage, igualmente populista, pero al otro extremo del espectro político.

Farage, principal artífice del Brexit y xenófobo impenitente, que clama ahora por la deportación masiva y expedita de cientos de miles de extranjeros con residencia legal, o sin ella, del Reino Unido, sin explicar cómo procedería una operación de tal magnitud. Tanto los verdes como los reformistas han expresado sin pudor su admiración por la Rusia de Putin, lo que validaría una vez más la teoría de la herradura.

 Por último, los liberales demócratas de Ed Davey, de centroizquierda, herederos del histórico Partido Liberal de William Gladstone, H.H. Asquith y David Lloyd George, mismos que pese a haber sido relegados a la condición de eterno tercer lugar bajo el esquema bipartidista del FPTP, han mantenido su presencia dentro de un segmento importante del electorado británico.

Así, de mantenerse las tendencias perfiladas por los sondeos más recientes, Reino Unido estaría transitando hacia un pentapartidismo, sin contar con la presencia adicional de los partidos nacionalistas SNP, Plaid Cymru y Sinn Fein, en Escocia, Gales e Irlanda del Norte, respectivamente.

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