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Rechazo en el Congreso de EE. UU. a la compra de diésel a Rusia

Representantes demócratas y republicanos se oponen a que Estados Unidos le proporcione un salvavidas financiero a Putin

Crédito:@uscapitol

Legisladores del Congreso de los Estados Unidos, encabezados por destacadas figuras del propio Partido Republicano, criticaron el anuncio del presidente Donald Trump de importar cientos de miles de toneladas de diésel ruso. 

Esta medida reavivó las alarmas en el Capitolio sobre la legalidad de las operaciones financieras con Moscú y la posición geopolítica de Washington.

Cuestionamientos sobre la legalidad y rechazo en el Senado

En una acción poco habitual, los senadores republicanos Thom Tillis (Carolina del Norte), Susan Collins (Maine), Lisa Murkowski (Alaska) y John Curtis (Utah) emitieron un comunicado conjunto instando a la administración a dar marcha atrás inmediatamente a la transacción.

"Estados Unidos no debería proporcionar a Putin un salvavidas financiero mientras Rusia continúa matando a civiles ucranianos", subrayaron los senadores. Recordaron que las importaciones de energía procedentes de Rusia fueron prohibidas por el Congreso en 2022 tras la invasión de Ucrania.

El senador Thom Tillis fue más allá al declarar públicamente que existen argumentos legales sólidos para señalar que la administración estaría contraviniendo la ley de sanciones vigente. 

Paralelamente, en la Cámara de Representantes, los congresistas republicanos Don Bacon y Brian Fitzpatrick respaldaron el impulso de una iniciativa bipartidista destinada a bloquear formalmente cualquier compra de combustible a la Federación Rusa.

La polémica se desencadenó luego de que Donald Trump difundiera en sus redes sociales que, tras una conversación telefónica con el mandatario ruso Vladimir Putin, acordó el suministro inmediato de más de 300,000 toneladas de diésel, al que le seguirán 500,000 toneladas adicionales en noviembre y envíos sostenidos por millones de toneladas más.

Según lo expuesto por el presidente, los motivos de esta adquisición responden a una emergencia de precios en el mercado interno. Argumentó que la inyección de combustible busca reducir drásticamente los precios récord que enfrentan agricultores, ganaderos y transportistas estadounidenses.

Además, justificó que la inestabilidad en las rutas energéticas globales exige tomar decisiones drásticas para garantizar el suministro interno.

Ante la ola de críticas, miembros del gabinete han salido a respaldar la postura de la Casa Blanca. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que la transacción se realiza dentro de las exenciones legales vigentes para mitigar la presión inflacionaria sobre los consumidores estadounidenses, rechazando que la medida infrinja la legislación actual de sanciones.

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