Los analistas advierten que el impacto más severo no se verá en el comercio actual, sino en los planes de nearshoring futuros
Los analistas advierten que el impacto más severo no se verá en el comercio actual, sino en los planes de nearshoring futuros

El panorama para la Inversión Extranjera Directa (IED) en México dará un giro negativo a partir de la confirmación de que Estados Unidos no otorgará la renovación automática del T-MEC por 16 años, optando en su lugar por revisiones anuales obligatorias.
Citibanamex, a través de sus estudios económicos, ha venido advirtiendo que las revisiones anuales del T-MEC generarán incertidumbre, provocando que proyectos de nearshoring permanezcan detenidos. En el mismo sentido, Oxford Economics prevé una caída en la inversión del 1.8% debido a la inestabilidad regulatoria, mientras que el análisis de México, ¿Cómo Vamos? señala que una "revisión prolongada" reducirá la atracción de capitales. Analistas consultados por el Banco de México refuerzan este panorama pesimista, señalando un mal momento para la inversión a largo plazo.
Al eliminarse la ventana de estabilidad que garantizaba el tratado hasta mediados de siglo, la certidumbre jurídica —el activo más valioso para los grandes capitales internacionales— ha desaparecido de la mesa de negociaciones.
Los expertos de instituciones financieras advierten que el impacto más severo no se verá en el comercio actual, sino en las decisiones de inversión del futuro. Los sectores que requieren periodos de amortización de entre 10 y 20 años, como el automotriz, el de semiconductores y el de infraestructura energética, están entrando en una fase de cautela extrema bajo la política de "esperar y ver" (wait-and-see)."
Las corporaciones globales no pueden planificar la construcción de una planta de miles de millones de dólares si las reglas del juego aduanero y arancelario van a estar sujetas a un examen político cada doce meses, señalan analistas del mercado.
Esta falta de garantías amenaza con desviar flujos de capital hacia el propio suelo estadounidense o hacia regiones competidoras en Asia y Europa del Este.
El sector automotriz y de autopartes se perfila como el más vulnerable, dado que el diseño y la producción de nuevas plataformas vehiculares dependen de certezas plurianuales. Asimismo, el mercado de bienes raíces industriales prevé una estabilización a la baja en la demanda de nuevas naves industriales, rompiendo con la racha récord que había impulsado el fenómeno del nearshoring.
Ante este nuevo ecosistema de riesgo, los analistas anticipan un cambio en la estrategia de los inversionistas corporativos, quienes sustituirán los megaproyectos por un modelo de "inversión modular".
Esto significa que las empresas fragmentarán sus capitales y solo inyectarán recursos en etapas anuales, condicionadas al avance y resultado de las revisiones del tratado en Washington.
Por otra parte, se proyecta un freno casi total al flujo de capitales originarios de China que buscaban utilizar la plataforma mexicana como un "trampolín" de acceso directo al mercado norteamericano, debido a las estrictas reglas de origen y la presión geopolítica de la administración estadounidense.
A pesar del nerviosismo que ya se refleja en la volatilidad del peso mexicano, el consenso del mercado descarta un abandono total del T-MEC por parte de Estados Unidos, dados los altos costos económicos que implicaría para sus propios productores agrícolas e industriales.
Sin embargo, el entorno de negocios en México se encamina hacia una realidad de negociación permanente y bajo fuego, donde cada año la estabilidad económica del país será evaluada no solo en términos comerciales, sino también bajo la sombra de exigencias en materia migratoria, laboral y de seguridad fronteriza.
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