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Ritmos diversos en un espectáculo de México para el mundo

En la inauguración del Mundial 2026 se destacó el espíritu festivo de la música mexicana y sus raíces prehispánicas, con un espectacular y emotivo cierre a cargo del tenor italiano Andrea Bocelli y la cantante surcoreana Ejae

Con un espectáculo ágil, sin grandes despliegues escénicos ni efectos especiales, la ceremonia inaugural de la Copa del Mundo transcurrió con sobriedad y una duración breve, una sucesión de números musicales que acompañaron a los aficionados que iban llegando tarde al estadio.

La cantante Lila Downs abrió la celebración con un canto que evocó a las deidades mexicas y dio la bienvenida en inglés y español a los asistentes al arranque del torneo. Un minuto después, el grupo Maná apareció en el escenario para interpretar "Oye mi amor", mientras buena parte del público continuaba ocupando sus lugares en las tribunas y cantaban el conocido tema de 1992.

El escenario, diseñado como una pirámide, recibió después a Dany Ocean con "Partidazo", número que no prendió a la gente. Le siguió J Balvin, que llegó en un coche de cartón a poner buen humor y ritmo al escenario. Pero la llegada de Belinda y Los Ángeles Azules fue la que levantó de nuevo el ánimo en las gradas al interpretar "Por ella", acompañado por el coro de "Y que suene el olé, olé, olé".

La actuación esperada de Shakira para muchos no fue lo que se esperaba, con la canción "Dai Dai", acompañada por Burna Boy y Ghetto Kids. Después, Salma Hayek llegó al centro de la cancha para ofrecer un mensaje de bienvenida. "Los mexicanos estamos muy honrados de que sea aquí donde comienza el primer partido de esta maravillosa tradición del futbol que nos une a todos. Que viva México y que viva el futbol", expresó. Más tarde reapareció como embajadora de la Copa Mundial 2026 junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el trofeo que será disputado durante el torneo.

El momento más emotivo fue cuando el himno de la FIFA, "DNA", fue interpretado por Ejae y Andrea Bocelli, en medio de las banderas de todos los países participantes, que se movían al ritmo de la canción que invita a la fraternidad y el disfrute de un deporte que une a todos. La voz del maestro italiano, limpia y espléndida, se unió de manera armoniosa a la de la cantante surcoreana. El cierre musical fue con Alejandro Fernández, quien enfundado en un traje de charro color negro, cantó el Himno Nacional Mexicano a capela, sin alterar la partitura, sin adornos y sin equivocaciones, en una interpretación sobria que fue recibida con respeto por los asistentes.

Un espectáculo de apertura, que aunque es coordinado directamente por la FIFA, tuvo la calidez y sabor del talento mexicano, que dio la bienvenida a miles de personas ávidas de disfrutar el deporte y la música, que se ha demostrado, van de la mano y México se pinta solo para hacer esa amalgama.

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