...

Información para decidir con libertad

Ruffo: tortura a bordo, de Almoloya a Ensenada

Como el ‘Caballo Blanco’. El horizonte prodictatorial del régimen se reafirma con una tortura: el envío, por carretera, de Almoloya a Ensenada, de un opositor político, Ernesto Ruffo. Para quienes sólo conocen esta ruta a bordo del ‘Caballo Blanco’, de José Alfredo Jiménez, va una cápsula cultural.

Viacrucis carretero. De estudiante, veinteañero, quien aquí les escribe montaba un autobús en la entonces avenida Niño Perdido. ‘Diligencia’, lo llamaba mi abuela en su casita de Arizona. Y hacía sentido. El ‘esteich’, le decía la gente, cuando aparecieron esos camiones en las flamantes carreteras de Sonora, hace más de 70 años. Traducción popular de The stage, como el clásico western de John Ford. Mi ‘diligencia’ trotaba, por 36 horas, con escalas sanitarias y de recarga de combustible, del entonces DF a Hermosillo. Y a los de Tijuana todavía les faltaban más de 10 horas de encierro autobusero. De allí a Ensenada hoy se hace menos de una hora. Un viacrucis carretero de cerca de 40 horas, escoltado por agentes, no -como éste que les cuenta- rodeado de amigos en vacaciones. Que le sea leve al primer gobernador proveniente de un partido opositor, en la ruta a la democracia de la década de 1990, hoy camino a la dictadura.

La ley no es la ley. Una semana, la fiscalía hace una incautación ‘histórica’ de combustible ‘ilegal’, que era legal. Y, a la siguiente, un político opositor pasa de una prisión de alta seguridad, por delitos inciertos, a prisión domiciliara, ordenada por un juez. Sólo que la fiscalía, que lo capturó en su coche en Ensenada -y lo trasladó en avión a la capital, antes de Almoloya- ahora ‘cumple’ la orden judicial de regresarlo a su domicilio. Y lo hace por tierra: más de tres mil kilómetros en un vehículo policial.      

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp