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Segundo ¿informe?

Analizar los informes de gobierno es un ejercicio indispensable en cualquier democracia: el Ejecutivo –conductor y responsable del Estado que trabaja para la solución de los asuntos públicos— rinde cuentas a los ciudadanos sobre qué ha hecho el gobierno mientras que la sociedad califica, debate, cuestiona, propone. Es lo sano y normal para que la conducción gubernamental y la situación del país mejoren.

Sin embargo, al emprender el análisis del segundo informe de Sheinbaum tengo la sensación de que es un ejercicio absurdo; es como calificar un examen de matemáticas, pero, oh sorpresa, resulta que la alumna en lugar de contestar lo que se le está preguntando, lo que hizo fue contarnos un cuento de hadas. Sí, eso es su disque Segundo Informe de Gobierno.

De que se trataba el examen que debió responder la presidenta del país. Las preguntas que la realidad le planteaba eran muy obvias, pues se han discutido a lo largo del año. En materia económica bastaba que respondiera tres preguntas. 1) ¿cómo hacer que la economía crezca después de ocho años de estancamiento? 2) ¿qué va a hacer para reconstruir la confianza de los empresarios mexicanos para que inviertan ante la ausencia de certidumbre jurídica derivada de la reforma del Poder Judicial? y 3) ¿cómo va a reducir el déficit fiscal para que las calificadoras no le quiten al país el grado de inversión, ya que su gobierno sigue gastando más de lo que ingresa y la deuda pública continúa creciendo a pasos agigantados?

Respuestas de nuestra científica presidenta: “En el segundo trimestre, el PIB de México tuvo un crecimiento de 1.4 por ciento respecto al primer trimestre anterior” Y ese dato qué significa? Que al final del año crecerá 3 o 4%?; por supuesto que no. Y en 2027 ¿qué pasará? Ni idea. 2) Respuesta: recientemente se aprobó una nueva ley para la inversión; se han simplificado y eliminado 60 por ciento de los trámites, se redujeron en 66 por ciento los requisitos y disminuyó en 50 por ciento el tiempo promedio de respuesta. Resultado de esas medidas en términos de confianza: ninguno, ya que la última encuesta del Banco de México entre los analistas económicos arrojó que 0%, sí, ni siquiera uno, considera que es buen momento para invertir. Pero la reforma judicial no solo sigue intocable; al respecto afirmó: “gracias, también, al cambio en el Poder Judicial, porque se nota claramente la diferencia entre el pasado y el presente”. Sí, pero para peor.

La pregunta urgente en materia de seguridad y relaciones con Estados Unidos era muy simple: ¿va a extraditar a Rocha Moya y compañía y tiene la voluntad para terminar el pacto de impunidad de los políticos de su partido vinculados al crimen organizado o va a exponer al país a todo tipo represalias por parte del gobierno de Trump? Respuesta: “la relación con el gobierno de Estados Unidos, que ha tenido sus dificultades, pero que hemos tomado la decisión de siempre buscar el entendimiento (…) En materia de seguridad, en México queremos cooperación, diálogo y entendimiento con todas las naciones. Pero cooperación no significa sometimiento. Amistad, no significa renunciar a nuestros principios. Y mientras yo tenga el honor de servir como presidenta de la República, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra independencia. Porque México es un país soberano. Y la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte”.

Confirmado: la soberanía significa defender la impunidad de quienes han propiciado la gobernanza criminal por amplios territorios del país. No hay ningún indicio de que algún morenista haya pactado con los Chapitos, el Mayo, el CJNG. Puro cuento de hadas.

Y así el resto del “informe”: el cuento de la reducción de 51% de los homicidios; la fantasía de que en ningún hospital faltan medicinas, y otro que se voló la barda: que el gobierno se ha ejercido con honestidad.

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