...

Información para decidir con libertad

Sin control estructural mientras Pemex siga siendo un lastre

La SHCP puede afirmar que las finanzas públicas están “bajo control” si se refiere a administrar la caja, pagar obligaciones, colocar deuda y contener el gasto. Ese control operativo existe. Pero la evidencia no sostiene que México tenga fortaleza fiscal estructural: si las finanzas públicas siguen por la misma ruta, la deuda del gobierno federal difícilmente mantendrá el grado de inversión.

Durante el primer semestre de 2026, el déficit presupuestario fue 357.6 mil millones de pesos menor que el programado. La explicación no estuvo en mayores ingresos: éstos quedaron 141 mil millones por debajo del calendario. La mejora provino de gastar 498.6 mil millones menos de lo previsto.

El superávit primario —ingresos menos gastos antes del costo financiero— alcanzó 114.6 mil millones de pesos, frente al déficit previsto de 132.5 mil millones. Es un resultado favorable, aunque 53.1% menor en términos reales al del mismo periodo de 2025. Cumplir el programa no equivale a mejorar frente al año anterior ni garantiza estabilizar la deuda cuando la economía crece poco.

La calidad del ajuste también importa. La inversión física quedó 159.8 mil millones de pesos, 29.5%, debajo del programa y cayó 7.9% real. La inversión directa fue 46.3% inferior al calendario y disminuyó 26.6% real. En cambio, los servicios personales superaron lo programado en 36.1 mil millones. La consolidación recayó de manera desproporcionada en el gasto que amplía la capacidad productiva.

Pemex recuerda que liquidez no equivale a solvencia estructural. La reforma de 2025 extinguió Pemex Exploración y Producción, Pemex Transformación Industrial y Pemex Logística, y concentró sus derechos y obligaciones en una sola empresa. La integración puede eliminar duplicidades, pero también dificulta distinguir qué actividades crean valor y cuáles destruyen recursos públicos.

El petróleo enviado a las refinerías no es gratuito. Tiene un costo de extracción, pero además posee valor de mercado. Refinarlo implica renunciar al ingreso que habría generado su exportación. Por eso, la rentabilidad de refinación debe calcularse con un precio de referencia del crudo, ajustado por calidad y logística, y con todos los costos de operación, energía, mantenimiento, depreciación y financiamiento.

La desaparición de subsidiarias no elimina esa necesidad económica. Pemex debe publicar resultados segmentados y márgenes por refinería. De otra manera, el remanente de la producción de hidrocarburos oculta las pérdidas de transformación industrial. La soberanía energética puede justificar una decisión estratégica, pero su costo debe ser explícito, no disimulado mediante una contabilidad consolidada.

En el semestre, Pemex registró un superávit presupuestario de 51.7 mil millones de pesos. Aun así, quedó 39.1 mil millones debajo de su meta, gastó 45.3 mil millones menos de lo programado y su inversión física cayó 27.3% real. El superávit primario existe, pero proviene de reprimir la inversión que necesita para aumentar producción. Tampoco demuestra que la empresa de Estado – antes productiva de Estado porque estaba obligada a generar valor - pueda sostener producción, pagar proveedores, cubrir deuda y financiar inversión sin ayuda federal.

La vulnerabilidad fiscal se agravó por el irresponsable déficit de 2024. El saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público aumentó de 14.87 a 17.43 billones de pesos y pasó de 46.7% a 51.4% del PIB anual estimado. El endeudamiento bruto añadió 7.5 puntos del PIB, parcialmente compensados por crecimiento y activos.

Al cierre de junio de 2026, ese saldo alcanzó 19.05 billones de pesos. Aunque el costo financiero semestral disminuyó 4.8% real -cifra que no cuadra con el aumento en el saldo de la deuda del gobierno federal-, la trayectoria deuda a PIB sigue dependiendo del crecimiento, los intereses, los balances primarios y los apoyos a Pemex.

La conclusión debe ser precisa. “Bajo control” significa control de ejecución y liquidez; no fortaleza estructural. SHCP mantiene a las dependencias a raya y evita una crisis inmediata. La verdadera prueba será estabilizar la deuda sin comprimir inversión y conseguir que Pemex genere valor reconociendo el costo completo del crudo y de la refinación. Mientras sus pérdidas y obligaciones terminen en el balance del Estado, México tendrá control de caja, pero no finanzas públicas estructuralmente bajo control de verdad.

Cuadro. Señales de control operativo y vulnerabilidad estructural

Primer semestre de 2026, salvo indicación distinta

IndicadorResultadoLectura
Menor déficit contra programa$357.6 mil millonesProvino del menor gasto, no de ingresos superiores
Ingresos contra programa−$141.0 mil millonesPersistió un faltante recaudatorio
Gasto contra programa−$498.6 mil millonesContención y rezago de ejecución
Superávit primario$114.6 mil millones53.1% menor en términos reales que en 2025
Inversión física−29.5% vs. programaEl gasto de capital absorbió el ajuste
Inversión física de Pemex−27.3% realMejora de flujo acompañada por menor inversión
Balance presupuestario de Pemex+$51.7 mil millones$39.1 mil millones debajo de su meta
SHRFSP, junio de 2026$19.05 billonesLa sostenibilidad depende de crecimiento, intereses y balances futuros
SHRFSP, cierre de 202451.4% del PIBSubió desde 46.7% del PIB en 2023

Fuente: elaboración propia con información de la SHCP correspondiente al segundo trimestre de 2026 y al cierre de 2024.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp