La revisión del T-MEC por parte del gobierno mexicano no pudo arrancar peor, justo cuando necesitas que tu equipo negociador esté perfectamente consolidado, los cambios ordenados desde Palacio y fracturas internas no presagian nada bueno.
El retiro de Juan Ramón de la Fuente, al que nadie extraña, y la llegada del secretario Velasco, que carece de experiencia en negociaciones de esta naturaleza y complejidad, son una pésima señal.
Por el lado de la Secretaría de Economía, a Ebrard tampoco le va nada bien; la expectativa que él se encargó de generar de la revisión del T-MEC ya no se le cree nadie. Vamos, ni él.
De entrada, EU impuso una negociación bilateral y anunció que los aranceles llegaron para quedarse y no están en la mesa de negociación. Ya de pasada, Jamieson Green, el representante comercial de EU, le puso una regañada pública a Ebrard que lo dejó muy mal parado.
Pocos días antes, el periodista de Latinus Claudio Ochoa señaló un posible caso de corrupción de Ebrard por peculado. El hijo de Ebrard se “hospedó” gratis en la embajada de México en Londres mientras estudiaba su maestría. La mejor e inteligente respuesta de Ebrard fue señalar al periodista de “mezquino”.
Para rematar, el embajador de EU en México señaló los peligros que la corrupción en México genera para la inversión extranjera en nuestro país. Todo el gobierno se volteó a otro lado, pero don Marcelo ya tiene, por lo pronto, su carpeta de investigación. Sabemos que aquí a él no le va a pasar nada de nada.
Otra cosa muy diferente es el anuncio que el embajador Johnson hace de una “amplia campaña anticorrupción en EU de funcionarios mexicanos ligados al crimen organizado”. Eso sí duele y sin duda el mensaje llegó hasta Palenque.
Pues en este ambiente tan cordial y distendido, con Canadá aislado de lo que supuestamente es un acuerdo trilateral, es como vamos derechito a una complicadísima negociación.
Con el presidente Trump en plena campaña por la elección intermedia, seguro el tema de T-MEC se tornará muy espinoso y mediático. ¿Seguro que es Ebrard nuestra carta fuerte para negociar? ¡Gulp!
Pancho Graue
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