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Trabas a la pluralidad y chatarrización electoral

El plan C no prosperó, pero si doblan al partido Verde y al PT, lo que viene tampoco será mucho mejor. Dos falacias sustentan la propuesta de reforma electoral, que se invierten muchos recursos y que a los diputados plurinominales nadie los elige.

La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum transforma el régimen constitucional, cambia la forma de designación proporcional, abarata a las autoridades electorales y desaparece la pluralidad en el Senado, al suprimir las listas plurinominales, cuando fue la propia izquierda quien las exigió en el pasado.

Es importante tener presente que el presupuesto público para los partidos políticos responde a la necesidad de evitar capturas de poderes económicos o inclusive criminales, pero también a la idea de que se trata de que las organizaciones partidistas responden al interés público.

Y reducir los recursos del INE tampoco es el camino correcto, porque se afecta al sistema de carrera y se complican múltiples actividades que están relacionadas con mantener la calidad de la democracia.

Desaparecer el PREP es una medida extraña y hasta sospechosa. Vale la pena recordar que los resultados preliminares han servido para darle certeza a las contiendas.

En 1994, Jorge Carpizo, con la anuencia de todos los partidos, instrumentó conteos rápidos y pidió la colaboración de grupos de la sociedad civil para realizar encuestas de salida. Era la forma de mandar el mansaje de que los resultados, cualquiera que fueran, serían respetados.

Esto se profesionalizó, y ahora el INE tiene un PREP que garantizó que conociéramos los resultados de las elecciones la misma noche de la jornada, ya que se va alimentado la base de datos desde las propias actas, además de que los ciudadanos se pueden cerciorar de que éstas correspondan con las que quedan pegadas fuera de las casillas y están firmadas por los funcionarios y los representantes de los partidos.

Pero ahí no está lo más complicado, sino que, como se propone la elección de 100 diputados a partir de listas abiertas por circunscripción, para que las cúpulas partidistas no puedan acomodar posiciones, vendrá un enredo en el conteo, similar al de la elección judicial.

Y súmele a ello que se tienen que buscar los mejores segundos o terceros lugares, por partido, para integrar las otras 100 curules en la Cámara de Diputados.

El INE dejará de nombrar a los integrantes de las OPLE, “para garantizar el federalismo”, pero en realidad lo que ocurrirá es que los gobernadores impulsarán organismos a modo.

En el fondo, estamos ante un ajuste de cuentas, una revancha contra el entonces IFE que garantizó el resultado de 2006 y a las que siguieron y siempre fueron consideradas fraudulentas por quienes ahora gobiernan, porque para ellos la única elección limpia es la que ganan.