EU advierte a Cuba que “no habrá más petróleo ni dinero” y que debe negociar “antes de que sea tarde”

La Habana ha dejado de recibir 35 mil barriles de crudo al día desde la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro

Buque de Pemex que arribó a Cuba el fin de semana.

En una escalada de tensión regional tras la reciente intervención estadounidense en Venezuela, el presidente Donald Trump emitió este domingo 11 de enero de 2026 una severa advertencia al gobierno de La Habana. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario anunció el corte total de los recursos energéticos y financieros provenientes de Caracas hacia la isla.

Lo que comenzó como una operación quirúrgica en Caracas el pasado 3 de enero parece haberse transformado en el prólogo de un cambio de era para todo el Caribe. Tras la captura y traslado de Nicolás Maduro a Nueva York, el presidente Donald Trump ha dejado claro que el siguiente nombre en su lista de prioridades es Cuba, lanzando una ofensiva que combina el estrangulamiento económico con una retórica de intervención política sin precedentes.

La advertencia a México

La estrategia de Trump busca cortar el suministro desde Venezuela y cerrar cualquier vía de escape externa y la asfixia es grande puesto que, desde la caída de Maduro, La Habana ha dejado de recibir 35 mil barriles por día que llegaban desde Caracas.

En este contexto, México ha entrado en el radar de advertencias de la Casa Blanca. Se ha hecho saber que cualquier intento de suplir el petróleo venezolano que ya no llegará a la isla será visto como un acto hostil.

Con la frase "¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!", Trump no solo se refiere al crudo de PDVSA, sino que envía un mensaje directo al gobierno mexicano: el envío de buques desde puertos mexicanos a la isla tendrá consecuencias en la relación bilateral.

Soberanía o "Sangre"

Desde Cuba, la respuesta no se hizo esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel, respaldado por su embajada en México, rechazó el ultimátum de "negociar antes de que sea demasiado tarde". El mandatario cubano afirmó que a su país “nadie le dicta qué hacer” y calificó de "histéricos" a quienes buscan imponer un modelo político desde el exterior.

“Cuba es agredida por Estados Unidos hace 66 años... la isla no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre”, replicó Díaz-Canel a través de redes sociales.

El líder cubano atribuyó las carencias actuales de la isla a las "medidas de asfixia extrema" de Washington y no a un fracaso del sistema revolucionario, en un intento por cerrar filas ante lo que parece una amenaza de intervención inminente.

El análisis de los hechos sugiere que la Casa Blanca está aplicando el mismo manual que precedió a la captura de Maduro. Al eliminar los "servicios de seguridad" cubanos en Venezuela —que según Trump fueron diezmados la semana pasada—, Washington ha dejado a La Habana sin su principal activo de intercambio y sin su protector energético.

El factor Marco Rubio

La figura del secretario de Estado de EU, Marco Rubio se ha convertido en el eje central de esta transición regional. Rubio, quien ya acumula un poder inusitado al concentrar la Secretaría de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y la dirección de USAID, ha sido apodado por la prensa como el "Virrey de Venezuela". Sin embargo, Trump ha decidido elevar la apuesta.

Este domingo, el mandatario estadounidense respaldó abiertamente la idea de que Rubio asuma el liderazgo de la isla. Ante una publicación que sugería que "Marco Rubio será presidente de Cuba", Trump respondió en Truth Social: "¡Suena bien para mí!". Este respaldo no es un comentario menor; analistas lo interpretan como una declaración de intenciones sobre el futuro político que Washington planea para La Habana.

Con el control total de Venezuela bajo la supervisión de Rubio, la administración Trump parece estar preparando el terreno para un desenlace similar en Cuba. La frase "lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde" ya no es sugerencia diplomática, sino a la cuenta regresiva de una potencia que ya demostró, hace apenas ocho días, su disposición a usar la fuerza para rediseñar el mapa político de la región.