La democracia mexicana es joven y parece destinada a morir. La ataca un virus conocido: el autoritarismo. Es propio de países con instituciones débiles y camarillas fanáticas o rapaces. En los países latinoamericanos abundan ejemplos, en especial aquellos conocidos como bananeros.
El PRI de las tres últimas décadas del siglo XX se esforzó por ganar legitimidad. El inicio de la transición democrática es una muestra de esa pretensión. José López Portillo, en 1976, ganó la Presidencia de la República con el 100 por ciento de los votos, fue candidato único. No obstante, lo primero que anunció al llegar al poder fue la apertura política en la cual incluyó al Partido Comunista, hasta entonces sin registro y por lo tanto sin posibilidad de competir.
Hasta hace unos años, la selección del árbitro electoral se significaba por el cuidado y pulcritud. En los momentos de mayor tensión el régimen optaba por un salto adelante e impulsaba personajes a toda prueba. Algunos de los casos más emblemáticos los encontramos en la designación de los ameritados intelectuales Jesús Orozco Enríquez y José Woldenberg.
El pasado 5 de abril tres consejeros del Instituto Nacional Electoral terminaron el periodo para el cual fueron seleccionados. En el ámbito de los partidos y los comicios son conocidos por su férrea independencia de criterio y su alta capacidad jurídica. Desde el poder y el partido oficial se les criticó y presionó por el sentido de sus votos.
En estos días en la Cámara de Diputados corre el proceso para la selección de quienes deben sustituir a los consejeros salientes. Lo que mal inicia, mal acaba y eso es lo que parece va a suceder. Las siguientes razones sustentan la afirmación: 1. El procedimiento se instrumenta de forma apresurada y en contra del reloj. 2. El comité técnico, instalado para auxiliar a los legisladores, fue seleccionado sin el apoyo de la oposición. 3. Dentro del procedimiento para la designación de los consejeros se dispone de un examen; sin embargo, el instrumento no fue producido por un ente independiente y con calidad académica. 4. Hay varias impugnaciones contra el proceso que han prosperado. 5. La designación final corresponde a los diputados del régimen.
El próximo día 22 conoceremos los nombres de los tres chalanes que se designarán desde San Lázaro. Espero equivocarme, pero no veo a un Reyes Heroles que con su inteligencia le dé viabilidad democrática al órgano comicial.
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