Vozinha, portero de Cabo Verde, se convirtió en una de las grandes historias del Mundial 2026
Vozinha, portero de Cabo Verde, se convirtió en una de las grandes historias del Mundial 2026

Josimar Dias, mejor conocido como Vozinha. Hasta hace unos días, su nombre no decía mucho. En círculos especializados se conocía de su existencia y, tal vez, quien sacaba su estampa en el álbum del mundial sabía que era el portero de Cabo Verde. Pero no más. Siete atajadas le bastaron para cambiar su historia.
A sus 40 años, el arquero sostuvo sólo a una selección, y casi a un país entero. Las esperanzas estaban bajas. España era el claro favorito en el encuentro que abrió las puertas a nuevos equipos y que parece difícil que esperara encontrar en la primera semana a una sorpresa caboverdiana.
La imagen de Vozinha inundó todo. Lo vimos de diferentes formas, con el puño en alto, abrazando a un compañero o prensado a su bandera. Lo que nunca se quitó de la cara fueron las lágrimas y los ojos hinchados que se llenaron de lágrimas con el silbatazo final.
Contrario a lo que muchos pensarían, no fue emoción lo que inundó su mirada. Después del partido, Vozinha confesó que la razón por la que no pudo resguardar su llanto fue porque sus abuelos, quienes lo criaron como a un hijo y que murieron hace tiempo, no pudieron verlo atajar esa noche. Tampoco su mamá, Ana Candida Evora, eterna trabajadora por el bienestar de su familia, había podido estar en las gradas para verlo convertirse en héroe.
El clamor por la inesperada estrella fue tal que el gobierno de Estados Unidos decidió otorgarle una visa a la señora Evora. Además, el líder demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Hakeem Jeffries, anunció que ya se encuentran en marcha los planes para que pueda ver a su hijo jugar en Miami contra Uruguay. “Ninguna madre debería perder la oportunidad de ver a su hijo hacer historia”, declaró el legislador estadounidense.
Vozinha cuida la puerta de Cabo Verde, un país de menos de medio millón de habitantes y que disputaba el primer mundial de su historia. Enfrente tenía a España, que por su fama y trayectoria llegaba como una de las favoritas al título. Los españoles dispararon 27 veces, dominaron la posesión y alinearon a figuras internacionales. Sin embargo, no pudieron vencer al muro que salió inspirado esa noche, con su familia en la mente y su país en los hombros.
Su historia conectó con la gente de inmediato. Antes del encuentro tenía alrededor de 50 mil seguidores en Instagram. En cuestión de horas sumó una fila de seguidores y se convirtió en un fenómeno de redes sociales. Ahora alcanza los 14.2 millones de personas que siguen de forma atenta sus publicaciones.
El portero caboverdiano nació el tres de junio de 1986 en Mindelo, la segunda ciudad más poblada del país. Contrario a muchas otras reconocidas figuras de este mundial, Vozinha no surgió de una gran academia ni fue considerado una promesa juvenil.
De hecho, él mismo ha contado que durante años fue descartado por su baja estatura, por lo que parecía aparentemente poco atractivo para los grandes clubes. Por esto, su carrera profesional tuvo que esperar hasta que a sus 25 años empezó a despegar. Mientras muchos jugadores ya estaban consolidados, el arquero empezaba a escribir su nombre en los anales del futbol.
El amor por el deporte le habría llegado a Vozinha por parte de su papá que, como él mismo le contó a la Fifa, quería llamarlo “Valdano” en honor a Jorge Valdano, el histórico jugador de la selección argentina. Una vez que las autoridades caboverdianas le prohibieron ponerle así, su padre encontró inspiración en otro jugador que también brilló en México 86. Así fue como al final fue registrado como Josimar, inspirado en el lateral brasileño.
Antes de llegar al mundial, el portero de Cabo Verde construyó una carrera nómada que lo llevó por clubes de Angola, Moldavia, Chipre, Eslovaquia y Portugal, jugaba en el club GD Chaves, de la segunda división lusa, antes del torneo. Ahora, según se reporta, es agente libre, por lo que tiene un escenario casi inmejorable si es que quiere presentar alguna carta y aplicar a algún trabajo.
Su apodo también tiene historia. "Vozinha" significa algo así como "abuelita" en portugués. Según ha contado, los niños mayores lo molestaban cuando era pequeño porque, tras perder en los partidos, corría a refugiarse con sus abuelos. Con un papá que hacía el servicio militar y una mamá que trabajaba todo el día, lo único que le quedaba eran sus abuelos que lo consolaban. El sobrenombre quedó para siempre.
Aún no está claro qué planea hacer el guardameta de 40 años una vez que se retire. Lo que sí ha expresado repetidamente es su deseo de contribuir al crecimiento del futbol caboverdiano y servir de ejemplo para las nuevas generaciones de un país donde las oportunidades para los futbolistas son limitadas.
Su creciente fama, según ha declarado en entrevistas recientes, lo ha puesto incómodo. Ha insistido en agradecer la atención que ha recibido, y especialmente el favor que lo llevó a tener a su familia reunida con él en su siguiente partido. Sin embargo, para él lo importante está en otro lado.
Como declaró apenas hace unos días, “por supuesto que no es fácil manejar todo esto, pero trato de no involucrarme demasiado y de pasar el menor tiempo posible en el teléfono y en las redes sociales”. Además, agregó “estoy muy agradecido por todo, pero por favor, hablemos de futbol”.
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