Entre todos los grandes artistas universales pocos generan un debate tan intenso como Richard Wagner.
Es difícil entender la disparidad entre la persona que fue Wagner y la grandeza de su legado artístico.
Wagner nació en una familia sin fortuna y en su juventud se definía como un revolucionario de izquierda, pero su apetito por el lujo y la excentricidad lo hacían doblegarse, sin ningún decoro, ante la riqueza y la nobleza. Sus gustos personales eran incosteables y vivió siempre acosado por sus acreedores, al final sus amigos y admiradores terminaron pagando sus deudas.
Desleal con sus amigos; le arrebató a su amigo y director Hans Von Bülow a su esposa, Cosima Lizt, para casarse posteriormente con ella. A su benefactor, Luis de Baviera lo explotó hasta el límite sin ningún remordimiento.
Fue un nacionalista alemán extremo y en un momento determinado hizo posicionamientos antisemitas que provocaron que hasta hoy Wagner esté tácitamente censurado en Israel.
Pues bien, este impresentable es uno de los artistas más importantes e influyentes de la cultura occidental. Para diferenciarse de la ópera italiana decide presentarse bajo un nuevo concepto; el “Drama Musical” (Musikdrama) y a partir de allí crea lo que él definió como Gesamtkunstwerk: el arte total.
Esto consiste en la unión de todas las artes conocidas en su tiempo: poesía, arquitectura, música y teatro. Wagner agrega además un componente que hasta el momento no se había agregado al arte; la filosofía.
Wagner no sólo fue un gran pensador, supo ganarse el respeto y la admiración de los mejores filósofos de su tiempo como Nietzsche o Schopenhauer.
Las innovaciones que aportó al mundo de la música son impresionantes: Inventó instrumentos como la tuba wagneriana, creo el foso para la orquesta y así dotar de coherencia teatral a las representaciones y decidió que éstas fueran con las luces apagadas y en su teatro, el Festspielhaus de Bayreuth, sólo se pueden representar sus obras.
Creó efectos escenográficos nunca vistos, y exigió siempre a sus intérpretes la mayor carga teatral posible.
Por si faltara algo, escribió todos los libretos de sus dramas musicales e incorporó el Leitmotiv que permite asociar musicalmente a un personaje o alguna situación determinada.
Wagner llevó al arte a límites desconocidos y me atrevo a decir que fue un precursor del cine.
Su obra no deja indiferente a nadie, o lo aborreces o lo admiras hasta el delirio. La presentación de Wagner que hizo Daniel Barenboim en Tel-Aviv provocó un debate nacional en Israel.
Wagner va desde el límite del nacionalismo con los Maestros Cantores de Núremberg hasta la redención espiritual más profunda con Parsifal y que sería motivo de su rompimiento total con Nietzsche. Tristán e Isolda es, sin duda, una de las cumbres de la música de todos los tiempos.
No es fácil escuchar sus obras, pero le recomiendo iniciar con sus oberturas y preludios para conocer un poco más de cerca al compositor total.
Pancho Graue
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