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El gobierno, con hipotermia

En seis años López Obrador empoderó a los cárteles, les cedió territorios y gobiernos estatales, y su sucesora está paralizada y sin ideas ante las consecuencias.

La presidenta Sheinbaum ha sido responsable al mantener la cabeza fría ante las groserías de Donald Trump, pero su parálisis ante la gravedad de la situación no es frialdad activa sino hipotermia.

El viernes se comentó en esta columna el discurso del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, en la conferencia organizada por el Comando Sur, en Miami.

Dijo que su país está bajo “amenaza existencial” por el control que ejercen los narcos sobre ciudades e infraestructura “cerca de las fronteras y las costas de Estados Unidos, o se benefician de la migración ilegal masiva”.

El sábado Donald Trump formó una alianza de 17 países del continente para crear un escudo militar contra los cárteles cuyo epicentro ubicó en México.

Durante el evento estuvieron, además de una docena de presidentes aliados de Trump, los secretarios de Estado, Guerra, Comercio, del Tesoro y el representante comercial de Estados Unidos.

El teatro tuvo dedicatoria: México.

Ayer Trump fue más preciso y formalizó la Coalición Anticárteles, de carácter militar, para “desmantelar a los cárteles criminales y las organizaciones terroristas extranjeras que operan en el continente”.

Trump y presidentes de otros 16 países acordaron un cerco militar en torno a México, en primer lugar, y también en la franja sur de Colombia.

Van a desmantelar los cárteles, dicen.

No lo van a lograr mientras en Estados Unidos haya consumidores de droga. Pero estamos ante un presidente populista, antimexicano y necesitado de golpes espectaculares que le den votos.

También en México opera la “conexión iraní”.

Como lo explicó Fernando Galindo en La Aurora este viernes, con las sanciones a Irán (y ahora guerra con ese país y sur del Líbano), Hezbolá ha mutado de milicia regional a corporación criminal global.

No olvidemos que en 2024, la Unidad 11000 de Hezbolá iba a matar a la embajadora de Israel, Einat Kranz Neiger, en el Paseo de la Reforma. 

Los cárteles mexicanos -explica Galindo- aportan el territorio, la infraestructura de transporte y el producto (fentanilo y cocaína), mientras que las organizaciones terroristas ofrecen servicios de ingeniería financiera de élite, métodos para burlar el sistema SWIFT y acceso a "lavanderías" globales en Dubái y la Triple Frontera.

Las consecuencias para México vienen más fuertes de lo que parecen.

No hay estrategia ni reflejos para limpiar aduanas, puertos y gobiernos estatales ligados a los cárteles o que forman parte de ellos.

¿Y qué culpa tiene la gran mayoría de los mexicanos?

Ninguna. O casi ninguna.

Tal vez olvidamos que si no nos ocupamos de la política otros lo harán por nosotros, y probablemente contra nosotros, diría Antonio Machado.