La esencia antidemocrática de la presidenta Sheinbaum la llevó a afirmar que no fue derrotada con su reforma electoral.
Cierto, nunca Morena -antes PRD- ha aceptado una derrota, pero esta vez su negación nos dice que el proyecto de destrucción total del régimen democrático no se detiene.
Si alguien piensa que una votación en el Congreso va a frenar la consolidación de la dictadura con un partido de Estado, se equivoca.
Los dictadores no piensan con lógica democrática: perdió mi proyecto de reforma, voy a dialogar con los vencedores y ajustar una propuesta que tenga un consenso más amplio.
Nuestra presidenta tiene otra formación. No dialoga. Dicta.
Va a insistir con un referéndum cuya pregunta dictará.
¿Está de acuerdo en quitar privilegios a los partidos políticos, al INE, y que las elecciones no sean tan caras? Sí o no.
Fue lo que dijo ayer y así vendrá su plan B.
Es un planteo populista con fines totalitarios.
No busca “democratizar” a los partidos, sino acabarlos o reducirlos a escombros.
No busca ahorrar, sino quitar recursos a la oposición, porque Morena tiene de sobra.
No busca “quitar privilegios” al INE, sino restarle (a pesar de tener cooptados a sus consejeros y funcionarios) capacidad operativa.
Si tuviera intenciones de ahorrar, que deje de tirar billones de pesos en una empresa quebrada, Pemex.
Deje de tirar el dinero en subsidiar un tren inútil, que ha costado más de 500 mil millones de pesos.
Pare de tirar recursos de los mexicanos en subsidiar una línea aérea que pierde dinero.
Que funcionarios del gobierno federal, de los gobiernos estatales y el partido Morena paren de robar dinero a México con el huachicol fiscal.
Devuelvan lo robado en Segalmex.
Había un millón de personas inexistentes en el padrón de beneficiarios de leche a un peso el litro.
¿Dónde está el dinero de todo lo robado en los contratos de la refinería en Dos Bocas?
No, no es un propósito de ahorro lo que mueve a la presidenta, sino la consolidación de la dictadura con partido de Estado.
