Ayer se anunció el cambio de secretario de Relaciones Exteriores y dentro de todo es una buena noticia la llegada de Roberto Velasco al cargo de canciller.
Era una secretaría que, en los hechos, estaba vacante y lo único sorprendente es la tardanza en nombrar a Velasco.
Llegó a la SRE en el equipo de Marcelo Ebrard, quien lo sacó de su círculo de amigos cuando Velasco se negó a renunciar después de que su jefe perdió la candidatura presidencial de Morena frente a Claudia Sheinbaum.
Más vale que hayan limado asperezas porque será importante para el país el trabajo coordinado entre los secretarios de Economía y Relaciones Exteriores en la negociación del T-MEC con Estados Unidos y Canadá.
Nada fácil será para Velasco ejercer el cargo porque llevará la política exterior de un gobierno al que no le interesan las relaciones con el mundo.
Como explicó la excanciller Claudia Ruiz Massieu en el programa Conversaciones para decidir con libertad, de La Aurora, el peso político de México en el mundo ha caído hasta la irrelevancia desde diciembre de 2018.
Ante los retos y conflictos internacionales que exigen claridad, alianzas y compromisos, el gobierno de México ha optado por responder con consignas y frases que sólo sirven para salir del paso.
La política exterior mexicana, que fue un orgullo por su solidez y congruencia, dejó de ser confiable desde las tibias condenas a la invasión rusa a Ucrania, siempre generalizando para suavizar el reproche.
En los hechos hemos estado del lado Putin, aunque en discursos se quiera aparentar lo contrario.
Durante siete años se ha invocado el “derecho internacional” para eludir una toma de posición contra la violación de los derechos individuales, estampados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU.
Con la llegada de Velasco a la cancillería no se prevén cambios importantes en las líneas centrales de nuestra política exterior, porque no las fija él.
Lo que seguramente habrá es mayor profesionalismo, más dedicación al trabajo, y un mejor conocimiento de la política interior de Estados Unidos y de sus actores clave.
(Uso de Razón volverá a publicarse el próximo lunes)
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