Ninguna gracia causa que el presidente del PRI adelante quiénes serán sus candidatos a gobernadores el próximo año, que el PAN acuerde ir sin alianzas a las elecciones intermedias y que MC diga que con el PRIAN ni a misa.
O no se entiende lo crucial de la composición del nuevo Congreso para frenar la dictadura, o Alito, Romero y Dante son víctimas de la maldición griega: los dioses ciegan a los que quieren perder.
La Suprema Corte validó la ley que permite a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congelar cuentas bancarias sin permiso de un juez ni a petición del Ministerio Público.
Vayan a otro lado con el cuento de que la medida es para frenar el blanqueo de dinero. Es para tener aún más amenazados a los que aportan recursos a las ONG que incomodan al régimen, o pagan publicidad en medios de comunicación satanizados por la Presidencia.
Es para que aplaudan los que no aplauden. Periodistas, dueños de medios, legisladores reacios a votar alguna barbaridad, empresarios.
Cualquiera puede ser víctima de la “sospecha” de ese brazo intimidatorio de Morena llamado UIF. Podrá congelar las cuentas de la persona a quien decidan fastidiar.
A ver señor Coppel, ¿de veras quiere ser candidato a gobernador de Sinaloa por la oposición?
Diputado, ¿está seguro de votar contra tal o cual proyecto de la señora presidenta?
Amigo bodeguero, dicen que usted va a dar aportaciones al candidato fulano, ¿verdad que es falso?
Y así, hasta llegar a usted, si es necesario.
La presidenta Sheinbaum ha mostrado su animadversión hacia las organizaciones no gubernamentales y las golpeó por el lado financiero: apretó a los que aportan recursos.
Ayer dijo que no era cosa suya, sino del SAT. Tal vez haya alguien que crea. Y que en algunos casos en las ONG hay outsourcing.
Lo que hay es la construcción de una dictadura que va a desaparecer la expresión crítica sí o sí.
Salvo, claro, que la ciudadanía presione a los partidos de oposición a realizar alianzas y quitarle a Morena la mayoría en el Congreso.
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