Culiacán, Sin.- La caída del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a raíz de una solicitud de captura y extradición por parte de Estados Unidos, modificó sustancialmente el mapa político que prevalecía en la entidad. Con la vista puesta en el proceso electoral de 2027, Rocha instrumentó toda una estrategia para garantizar la continuidad política en el gobierno. Pero, súbitamente, todo se derrumbó.
Con todos los recursos del gobierno estatal, se promovió la candidatura del senador Enrique Inzunza, y del alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez. Ambos, también señalados por Estados Unidos como coludidos con el crimen organizado. Igualmente se impulsó a la diputada local Tere Guerra, y a la diputada federal Graciela Domínguez. Pero con lo sucedido, a ellas se les acabó el padrinazgo.
Por parte de Morena, hoy solo queda vigente la candidatura de la senadora Imelda Castro. Ella había desempeñado el papel de ser contraria al gobernador. Pero con la caída, inmediatamente borró de sus redes las numerosas fotografías donde se mostraba sonriente al lado de Rubén Rocha. Pero ella es parte de lo mismo. Ante la extrema debilidad de los partidos opositores, el propio gobierno inventó su propia “oposición”.
A partir de ahora habrá que crear un nuevo mapa político en Sinaloa. El escenario es bastante complicado. En un solo hecho, Morena perdió a todos sus aspirantes a la gubernatura. Además, los partidos opositores carecen de posibilidad real de tener candidatos competitivos y con opción de ganar. Ahora todos deberán volver a empezar desde cero.
Quien sea designado gobernador sustituto de Rocha, difícilmente tendrá tiempo para crear una nueva candidatura al gobierno estatal. Por eso, ante el fuerte desprestigio político de Morena en Sinaloa, es probable que se opte por un candidato emanado del Partido Verde. Dar Sinaloa a un aliado serviría para lavar la cara a Morena, y tratar de continuar con el control del gobierno.
Pero también, no los partidos, sino los ciudadanos opositores a Rocha hoy tienen un ánimo renovado y bastante optimista. Se dieron cuenta de que su rechazo al Ejecutivo estatal finalmente fue escuchado, aunque haya sido por parte de las autoridades de Estados Unidos, y no de las mexicanas. Múltiples organizaciones ciudadanas ya se están reagrupando. Consideran que sí es posible rescatar a Sinaloa del crimen organizado que ha gobernado impunemente al lado de Morena. El grito generalizado es: ¡Ya Basta!
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