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La relación sujeta por hilitos: el frente de seguridad con EU

Días de guardar. Semana 17 en La Aurora. Las presiones de Estados Unidos arrecian. Los 53 consulados de México en aquel país está bajo revisión del Departamento de Estado. Hay personajes, en efecto, que no solo no deberían tener pasaporte diplomático, sino rendir testimonio ante un juez, como el exgobernador de Chiapas, que ahora despacha desde Miami, Florida.

Será una pieza más de una relación que está sujeta por hilitos, al menos en lo que respecta a los temas de seguridad.

Es un momento inquietante. Desde el asesinato de Enrique Kiki Camarena no estábamos así. En aquel tiempo remoto, los años 80, la DEA se las ingenió para que agentes de la Dirección Federal de Seguridad y judiciales de Jalisco, secuestraran a Humberto Álvarez Machaín, acusado de ser el médico que mantuvo con vida al oficial de la DEA mientras era torturado. Lo entregaron en la frontera.

A Rubén Zuno, cuñado del expresidente Luis Echeverría, lo convencieron de acudir a Estados Unidos para arreglar sus problemas. Lo detuvieron, murió en la prisión en la que pasó 23 años.

Desde México se argumenta que se está trabajando, que ahora sí se destruyen laboratorios de fentanilo (los que no existían), y que se reducen los crímenes violentos y en particular los asesinatos dolosos.

Rubén Rocha Moya resiste. Aunque testimonios sobre sus fechorías están documentados, se insiste en que se requieren pruebas. Un garantismo que más bien es coraza de impunidad para los compañeros de partido, pero que se desvanece cuando se trata de los demás mortales, como los que esperan la conclusión de sus procesos en los centros de reclusión, porque desde 2018 se aumentaron las causales de prisión preventiva oficiosa, ignorando una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Los testimonios de los delincuentes, esos que se vuelven testigos protegidos no valen, no son confiables, excepto si se trata de Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad de los tiempos neoliberales, maestro y jefe, por cierto, de los cuadros policiales más relevantes en la actualidad.

Todas estas incoherencias son las que vuelven confusos los mensajes y es lo que aprovechan Donald Trump y Marco Rubio, presidente y secretario de Estado.

Días interesantes, dirían los chinos, quienes, por cierto, lanzaron un mensaje desde la cuenta de X de la embajada, como comentario a un post del gobierno de México sobre la gesta de Ignacio Zaragoza, que añade sustancia a lo que ahora ocurre: “China apoya firmemente a México para que defienda la independencia y la autonomía y se oponga a la injerencia externa”.

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