Chetumal, QRoo.- La zona maya de Quintana Roo es una de las regiones más pobres de México, donde prevalecen la pobreza y la alta marginación; en esta región que involucra los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María, los habitantes pueden carecer de todo, menos de políticos distinguidos.
Recientemente el alcalde de José María Morelos, Erik Borges Yam, aquel político acaudalado con negocios en Tulum y Playa del Carmen que recibiera un juego de placas de un Sindicato de Taxistas de Quintana Roo, ahora tiene un Doctorado de Honoris Causa de la “industria del diplomado 'patito'”.
Con una formación académica que apenas alcanza el bachillerato técnico, el alcalde morenista recibió su título por su liderazgo, entrega e incansable labor por la transformación de los más necesitados.
La única transformación de los habitantes de Morelos es convertir su pobreza en más pobreza y marginación ancestral.
El otorgamiento del título honorífico lo organizaron la Asociación de Municipios de México (AMMAC), integrada por presidentes y presidentas municipales del país y otras asociaciones y alianzas.
Estos títulos que debieran otorgarse a asociaciones civiles o personas con aportaciones intelectuales o de alto interés para el desarrollo nacional, ahora se otorgan por módicas cantidades.
Según los allegados de “El Rebelde” -así se le conoce al alcalde de origen maya-, le costó entre 35 a 100 mil pesos a cargo supuestamente del erario público.
Esto sucede cuando Erik Borges Yam no ha explicado a sus gobernados los quebrantos de su ayuntamiento que prácticamente lo tienen en la lona, con una pérdida de patrimonio municipal por más de 448 millones de pesos en 2025.
Lejos de ello, el alcalde se compra placas de taxi y doctorados honoris causa 'patitos', para alimentar su ego y promocionar su imagen pública.
El Centro Jurídico Universitario (CEJU) fue la institución académica que se prestó para emitir el doctorado, con el que incluso pudo haber violado su reglamento interno para entregar este título a Erik Borges Yam, al no ajustar los requisitos que se establecen para estas distinciones.
Mientras los indígenas mayas de Quintana Roo apenas logran comprarse algunas mudas de ropa, El Rebelde se da el lujo de pagar la renta de toga, birrete, guantes, la ceremonia y el título para centrarse en los estatutos de la política mexicana, incrustar en ella.
Es la nueva clase política de la 4T: trascender su imagen personal, aunque, en el caso de Erik Borges, su ayuntamiento esté prácticamente quebrado.
Y como dice el refrán, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
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