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México, un país a la deriva

Se dice que no hay viento favorable para barco sin rumbo y así parece ir el gobierno mexicano, a la deriva.

Es verdad que el contexto geopolítico actual es de gran incertidumbre, pero desde antes que iniciara el gobierno de CSP ya existían muchas dudas de si sería capaz de desprenderse de la influencia de AMLO y gobernar con orden y certeza. El resultado difícilmente podría ser peor.

La inmensa concentración de poder producto de la elección de 2024, que prácticamente borró a la oposición, trastocó el necesario equilibrio del poder a tal punto que todas las secretarías de Estado hoy son una oficialía de partes.

Lo anterior, paradójicamente, debilita a la presidenta, que es vista como la única responsable del deterioro en todas las áreas del gobierno. La razón esgrimida por Banxico para la nueva reducción de la tasa de referencia es un reconocimiento del nulo crecimiento de la economía y con el supuesto absurdo de “abaratar el dinero” (0.25%) creen que van a estimular la confianza del consumidor.

Parecería una mala broma que cuando el CAT promedio está por encima de 68% una reducción como la mencionada pueda servir de algo.

¿De verdad desde la SHCP, Banxico y Palacio creen que la inflación está bajo control y que ésta es de 4.45% anualizada? ¿Es en serio que con esa disminución en la tasa van a contener el alza en los precios como consecuencia del aumento en el precio de los energéticos?

Pero además hay otras razones que explican la actual situación:

  1. La incapacidad y complicidad del gobierno por contener la corrupción en todos los niveles de gobierno y que es vista muy negativamente por los inversionistas.
  2. La violencia y el chantaje de las organizaciones criminales que inhiben la inversión productiva y afectan la creación de empleos y el consumo interno.
  3. Pemex y CFE son un lastre terrible para la economía mexicana, no sólo por sus enormes pérdidas, que crecen sin control, sino además por su incapacidad de garantizar un abasto energético de calidad y suficiente.
  4. La política de subsidios, antes vista como un nivelador social, se convirtió en una obsesión político-electoral que, ante la cercanía de las elecciones intermedias, tiene al gobierno como rehén de su propia trampa.
  5. El gobierno de CSP no puede ahora garantizar que México logrará firmar el T-MEC y en caso contrario significaría un muy grave problema económico.

Hay muchas causas más, pero lo verdaderamente grave son las consecuencias cotidianas en educación, seguridad, salud, infraestructura, etc. ¿Qué tiene que suceder para que el país salga de este impasse? Tal vez lo veamos en 2027.

Pancho Graue

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