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Desempleo vs. informalidad laboral

Los secretarios Marath Bolaños (STPS), Edgar Amador (SHCP) y la presidenta Sheinbaum han destacado en meses recientes la solidez del mercado laboral mexicano argumentando que la tasa de desempleo (que el INEGI le llama tasa de desocupación y que también se conoce como desempleo abierto) está en alrededor de 2.4% y que se encuentra en mínimos históricos. Por cierto, Fox también presumía este indicador, que en su época tenía un nivel similar.

Chido, excepto por un graaaan pero. Éste siempre ha sido un mal indicador para mostrar las fortalezas o debilidades del mercado laboral mexicano. Esto se ha dicho de mil formas desde hace tiempo, pero vale la pena recordar por qué.

La convención internacional es que el desempleo abierto lo conforman las personas que están buscando activamente empleo, pero que mientras buscan no tienen ningún ingreso laboral por ninguna fuente. En el momento que trabajan en algo, lo que sea, mientras buscan empleo, se consideran personas ocupadas y ya no son consideradas desempleadas.

Esta definición hace complejo calificar si el desempleo es una mala noticia y si su nivel refleja un verdadero problema en este país.

Ejemplo. Así como para elegir pareja, también vale la pena dedicarle un tiempo suficiente para buscar y elegir el mejor empleo que puedas encontrar, pues esta búsqueda es realmente una inversión. Si eliges la primera chamba que te encuentras y no tienes tiempo para seguir buscando mejores, entonces estás haciendo una mala elección y eso implica haber salido del desempleo. Es posible que si hubieras esperado un poco más en la búsqueda y el desempleo hubiera tardado, hubieras encontrado algo mejor, en sueldo, prestaciones, distancia, gustos, etc.

¿Pero quién tiene posibilidades de buscar por mucho tiempo un buen empleo sin trabajar? Quien tiene un colchón de ingresos (ahorros suficientes, padres o familiares que lo apoyen, otras fuentes de ingreso) y que no le importe tardarse un tiempo en buscar la mejor chamba. En este caso estar un buen rato en el desempleo no es mala idea. Es por esta razón, entre otras, que los jóvenes y los que acabaron universidad, son quienes tienen mayores tasas de desempleo. Ellos tienen, en general, recursos suficientes para financiar su búsqueda de empleo (unos por el apoyo de los padres, otros porque haber acabado universidad implica haber tenido un cierto colchón de ingreso, a diferencia de quien ni siquiera pudo llegar a la universidad).

El problema es que, para un país como México, muchas personas van al día, no tienen un colchón de ahorros o ingresos para pagar los gastos de la semana y por tanto deben trabajar casi en lo que sea. Mucha gente no puede darse el “lujo” de ser desempleados. Si el país genera muy pocos empleos formales, entonces los trabajos posibles para muchos son precarios y los toman rápidamente. Por ello históricamente la tasa de desocupación es tan baja en México y por tanto hay que buscar un mejor indicador que muestre la situación del empleo en el país.

Van datos actuales: en marzo 2026 había 60.2 millones de personas ocupadas y 1.5 millones desocupadas (sin tener ingresos laborales). En cambio, había cerca de 34 millones de personas trabajando en la informalidad, alrededor de 55% de los ocupados. Este último, secretario Marath, es un mejor indicador de la (mala) salud del mercado laboral mexicano. Si recientemente el país ha venido teniendo un crecimiento casi de cero y la generación de muy pocos empleos formales, entonces la informalidad, y no el desempleo, es lo que ha crecido. Para muchas personas no hay más salida que un trabajo precario en la economía informal, no el desempleo.

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