La expansión del ébola y el cólera en África central y austral encendió las alertas internacionales
La expansión del ébola y el cólera en África central y austral encendió las alertas internacionales

La epidemia ébola en África central y austral volvieron a colocar al continente frente a una emergencia sanitaria que combina pobreza, desplazamientos forzados, falta de infraestructura y sistemas de salud debilitados.
La Organización Mundial de la Salud advirtió que el escenario actual puede ampliarse por la movilidad regional y por las limitaciones económicas de los países afectados. La crisis ya golpea con mayor fuerza a la República Democrática del Congo, Uganda, Sudán del Sur, Mozambique, Zambia, Malawi y Namibia, naciones donde millones de personas viven sin acceso constante a agua potable, drenaje o atención médica.
La OMS elevó a “muy alto” el nivel de riesgo nacional por el brote de ébola en la República Democrática del Congo debido al crecimiento de casos sospechosos y fallecimientos vinculados con la cepa Bundibugyo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elevado de "alto" a "muy alto" el riesgo por el brote de ébola dentro de la República Democrática del Congo (RDC), con 750 casos sospechosos y 177 muertes, anunció este viernes en rueda de prensa el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que existe preocupación por “la magnitud y la velocidad” de expansión del brote.
La organización confirmó que la variante detectada no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados, lo que aumenta la presión sobre hospitales y centros comunitarios de salud. En el Congo, el brote se desarrolla en regiones marcadas por conflictos armados, desplazamientos internos y control irregular del territorio.
La provincia de Ituri, una de las más afectadas, concentra cientos de casos sospechosos y decenas de muertes. La OMS reconoció que la epidemia probablemente comenzó semanas antes de ser detectada debido a la falta de vigilancia epidemiológica y a la violencia en las zonas rurales. La realidad demográfica agrava la propagación.
La República Democrática del Congo supera los cien millones de habitantes y mantiene uno de los índices de natalidad más altos de África. Más de la mitad de su población tiene menos de 25 años y vive en comunidades donde el acceso a agua limpia y saneamiento es limitado. En esas condiciones, enfermedades transmitidas por agua contaminada, como el cólera, encuentran una expansión constante.
El problema se amplifica en campamentos de desplazados y asentamientos urbanos sin servicios básicos. La OMS reportó que el continente africano concentra más del 80 por ciento de los casos globales de cólera y más del 90 por ciento de las muertes relacionadas con la enfermedad. En el sur de África, los contagios aumentaron durante la temporada de lluvias e inundaciones. Entre enero y febrero de 2026 se notificaron más de cuatro mil casos y decenas de muertes en cinco países de la región.
Mozambique declaró estado epidémico tras superar los cinco mil contagios. Africa CDC señaló que el cólera continúa como “una de las emergencias sanitarias más urgentes de África”, con brotes activos en más de veinte países. La dimensión económica condiciona la capacidad de respuesta. Muchos gobiernos africanos dependen de fondos internacionales para sostener campañas de vacunación, vigilancia epidemiológica y abastecimiento hospitalario. La reducción de recursos de cooperación internacional afectó programas de salud y saneamiento en varios países.
Investigaciones periodísticas recientes documentaron que los recortes de ayuda exterior de Estados Unidos limitaron operaciones de vigilancia y diagnóstico en África central. (El País) La crisis sanitaria también encendió alertas en Estados Unidos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Centers for Disease Control and Prevention, confirmaron que un ciudadano estadounidense dio positivo a ébola tras permanecer en el Congo.
El organismo informó que el riesgo inmediato para la población estadounidense permanece “bajo”, aunque reforzó los controles sanitarios y la vigilancia aeroportuaria. La agencia también estableció restricciones temporales de viaje para personas procedentes del Congo, Uganda y Sudán del Sur, además de mecanismos especiales de monitoreo ante eventos internacionales de alta concentración de personas. En ese contexto aparece el Mundial de 2026.
La clasificación de selecciones africanas como República Democrática del Congo, Ghana y Sudáfrica incorpora el tema sanitario dentro de las discusiones internacionales sobre movilidad y vigilancia epidemiológica.
Autoridades estadounidenses ya anticiparon revisiones sanitarias especiales en aeropuertos y puntos de ingreso vinculados con delegaciones deportivas y visitantes provenientes de regiones con brotes activos. La OMS insiste en que el riesgo global permanece bajo, pero sus responsables regionales pidieron no minimizar el escenario actual.
“Sería un gran error subestimar el riesgo”, advirtió la dirección africana del organismo ante el aumento de casos en el Congo y Uganda. La frase resume el problema central de África frente a las epidemias.
El continente enfrenta enfermedades que avanzan sobre territorios donde el agua potable, la infraestructura hospitalaria y la estabilidad política siguen siendo insuficientes para contener contagios a gran escala.
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