El citatorio a la gobernadora del estado de Chihuahua es una muestra del uso faccioso de las instituciones por un gobierno acorralado y culposo.
Rocha Moya tuvo que ser solicitado por Estados Unidos, por narcotráfico, para que la fiscalía lo moleste con un simple citatorio luego de tres semanas de acuerdos y conciliábulos, viajes a Palenque y emisarios a Culiacán.
Un citatorio lleno de faltas de parte de la fiscalía “autónoma”, debió ser corregido con un boletín oficial de la Secretaría de Gobernación.
Están en shock ante el monstruo que crearon y se ven obligados a defender a los exponentes de la narcopolítica señalados por Estados Unidos.
López Obrador entregó poder político y territorio al narcotráfico y es México el que paga las consecuencias con cientos de miles de asesinados y desaparecidos, y la soberanía en manos de señores de la guerra.
Se acerca la hora de rendir cuentas por haber permitido y fomentado la conformación de un Estado criminal paralelo.
Maru Campos, en Chihuahua, defendió la soberanía frente al "Cártel de Sinaloa" que en connivencia con Morena se apropia de municipios en la Sierra Tarahumara.
Rocha Moya, en cambio, llegó al cargo con el apoyo armado del "Cártel de Sinaloa".
Para vergüenza del gobierno, del anterior y del actual, es Estados Unidos el que presiona para separar el poder político y el poder criminal en México.
El régimen obradorista está acorralado y busca emparejar cartones ante la opinión pública con una insultante persecución a Maru Campos.
Pero ya muy pocos se chupan el dedo: un partido cuyas figuras prominentes en los estados se han aliado al narcotráfico y contaminado la pirámide del poder desde la cima hasta el último escalón, no puede seguir gobernando como si eso fuera asunto menor.
Deben asumir los costos del daño, y también por su asombrosa ineptitud en la función de gobernar.
Han endeudado al país con billones de pesos, despilfarrado el dinero de la recaudación en obras improductivas que, eso sí, han hecho ricos a los socios del régimen.
No hay crecimiento económico, la inversión está paralizada lo mismo que el consumo interno.
El Poder Judicial fue destruido y el Legislativo lo capturó el gobierno mediante un fraude a la Constitución.
La propuesta de tipificar la “injerencia extranjera” como causal de nulidad de elecciones es la más esperanzadora expresión de que Morena siente el frío de la noche que se le viene encima.
Blindaje extremo. Ante una derrota que no puedan impedir sus órganos de control electoral -el INE y el tribunal-, tendrán el recurso de anular los comicios con el pretexto de la intervención extranjera.
No es para proteger al país de la indeseable participación extranjera en las elecciones, sino para protegerse ellos.
Por indicios de injerencia foránea se anularía la elección presidencial de 2030, por ejemplo. O la revocación de mandato.
¿Indicios según quién? Según ellos, que han capturado los tres poderes.
Están atrapados en siete años de mentiras sobre la realidad del país.
Lo que presenciamos contra la gobernadora de Chihuahua es el principio del fin: los peligrosos manotazos de su naufragio.
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