...

Información para decidir con libertad

México: el tsunami demográfico que se avecina

La mayor parte del mundo enfrenta hoy un fenómeno inédito en la historia de la humanidad: el desplome de la natalidad y el acelerado envejecimiento de la población. En dos terceras partes de los países, la tasa de fertilidad se encuentra por debajo de 2.1 hijos por mujer, el nivel necesario para mantener estable el tamaño de la población. En 66 países, incluso, la cifra ronda uno.

Por razones económicas, culturales y sociales, millones de jóvenes en el mundo desarrollado y en buena parte del mundo emergente están replanteando la decisión de tener hijos. Se trata de una tendencia que se ha acelerado de forma notable en los últimos años. Como resultado, las pirámides poblacionales se están invirtiendo y el proceso se intensificará durante el próximo cuarto de siglo, particularmente en los países en desarrollo.

México no es la excepción. Las cifras más recientes del INEGI y del Conapo muestran que el país atraviesa una transformación demográfica profunda. En apenas dos décadas, la población de entre 0 y 14 años pasó de representar 31.2% de los mexicanos a 20.6%, mientras que la población mayor de 50 años aumentó de 17% a 28.6%.

El llamado bono demográfico —esa ventana de oportunidad en la que existe una elevada proporción de población en edad de trabajar y relativamente pocos adultos mayores dependientes— está llegando a su fin. La Cepal estima que México agotará esa ventaja hacia 2031. Poco después, alrededor de 2034, los adultos mayores superarán en número a los niños, un cambio histórico.

Las consecuencias ya son visibles. El gasto en pensiones y apoyos para adultos mayores se ha disparado. En 2026 superará 6% del PIB y absorberá cerca de 40% del gasto programable del gobierno federal. La presión sobre las finanzas públicas crecerá de forma sostenida.

La pregunta es si México está preparado para enfrentar un desafío de semejante magnitud. La respuesta, por ahora, es negativa.

Por un lado, el país se encamina a una década perdida en materia de crecimiento económico. No existe precedente de una nación que haya logrado enfrentar exitosamente el envejecimiento poblacional sin haber alcanzado antes altos niveles de prosperidad. Los países que hoy son viejos primero se hicieron ricos. México corre el riesgo de recorrer el camino inverso: envejecer antes de desarrollarse.

Por otro lado, las reformas pensionarias realizadas en los últimos años son insuficientes para enfrentar los retos que vienen. Lo más preocupante es que el tema apenas figura en la conversación pública. Para la mayoría de los mexicanos, la transición demográfica pasa desapercibida. Para la clase política, simplemente no existe.

Pero mientras tanto, la ola sigue avanzando y amenaza con condenar al país a un atraso secular.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp