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AMLO, Trump y el "otro” Trump

Desde su retiro en Palenque, López Obrador intenta reescribir la historia de la relación bilateral. En su última carta, sale en defensa de la presidenta Sheinbaum frente a las presiones de Washington. Sin embargo, la epístola, lejos de funcionar como un escudo, es un ejercicio de amnesia selectiva que añora a un Donald Trump sumiso y permisivo que jamás existió.

El expresidente se pregunta por qué el Trump de 2026 ya no es el mandatario comprensivo del pasado. Atribuye su agresividad actual a "consejeros fanáticos" —la misma narrativa de Sheinbaum— e implora el regreso de "ese otro Trump". Pero la realidad es cruda y pragmática: Washington nunca respetó nuestra soberanía; simplemente operó bajo una conveniencia transaccional.

La carta celebra como triunfos históricos haber frenado la clasificación de los cárteles como terroristas y el rescate del general Salvador Cienfuegos. No obstante, omite el costo real de esas concesiones. La entrega de Cienfuegos fue un pacto político que fracturó la cooperación en inteligencia y sembró la tormenta que hoy sacude al país.

A esa cadena de impunidad se suman los fantasmas que el relato oficial prefiere sepultar: la capitulación del Estado en el "Culiacanazo" y la masacre de la familia LeBarón en 2019. El Trump "permisivo" guardó las formas en público, pero sus agencias tomaron nota: el gobierno mexicano había claudicado ante el crimen organizado en televisión nacional. Obrador omite que esa tregua se pagó permitiendo la intervención del FBI en Bavispe y desplegando a la Guardia Nacional en la frontera sur para contener migrantes, acatando las órdenes de Washington a cambio de que no tocaran su política de seguridad.

Estos episodios dejaron en claro para Estados Unidos que la estrategia de “abrazos” equivalía a renunciar al uso legítimo de la fuerza. Hoy, la clasificación de los cárteles como organizaciones narcoterroristas y la expansión de sus redes son la consecuencia previsible de haber cedido el control territorial al crimen bajo el manto de la pasividad estatal.

Añorar la complacencia del vecino es una fantasía peligrosa. Resulta de una sensiblería pasmosa que se recurra al lirismo musical de Calle 13 y a lecciones de moralidad familiar. La soberanía no se defiende implorando la rectificación de Trump ni justificando los errores del pasado; se defiende limpiando la casa, recuperando el territorio y demostrando que en México la justicia se aplica, sin necesidad de que el exterior nos lo venga a exigir.

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