Hay una batahola estos días en relación con lo que el gobierno llama los “derechos de las audiencias”. El asunto tiene dos componentes. Uno es la pretensión de imponer censura a medios, plataformas, redes y personas incómodas porque al narcogobierno le enerva, le duele todo lo que opinan; el otro, psicológicamente aleccionador, es que revela que el estado de ánimo y la autoestima de la presidenta y su gobierno andan tan bajos que su sistema linfático ya no los protege de un virus peligroso: los mexicanos quieren saber lo que de verdad está pasando en su país y que el poder les oculta. Veamos.
Los mexicanos tienen derecho a saber, por ejemplo, que en el principal índice que califica a los gobiernos más efectivos en el mundo (Chandler Good Government Index), el suyo está en el lugar número 77 sobre 133 países, peor que Uzbekistán o Botswana. Y que en algunas de las categorías que evalúa la situación es trágica: el gobierno de México sale en el sitio 112 en “ética" y 120 en “liderazgo”.
Tienen derecho a saber que en México se cometen 33.5 millones de delitos al año que afectan a 23.1 millones de personas. Y que 93.2% de esos ilícitos no se denuncia. “Sobre ese cálculo -dice un agudo abogado- se sostiene todo el sistema… nueve de cada diez víctimas se rinden antes de entrar” a las fiscalías.
Tienen derecho a saber que 20 de las 50 ciudades más violentas del mundo son mexicanas; que de las 20 ciudades con más homicidios por cada 100 mil habitantes, 9 están en México, y que 81% de la población considera los problemas relacionados con corrupción y crimen como los más importantes hoy en México.
Tienen derecho a saber que México, su país, ocupa la posición 141, sobre 182, en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparency International, peor que Irak, Pakistán o Liberia. Y que está en el sitio 121, sobre 143, en el Índice Mundial de Estado de Derecho 2025 del World Justice Project.
Tienen derecho a saber que México ocupa el 1er lugar mundial en la categoría de “mercados criminales” en el Global Organized Crime Index 2025.
Tienen derecho a saber que México es la 13ª economía en el mundo, pero en el PIB por cada mexicano está en el número 77, el más bajo desde hace 7 años.
Tienen derecho a saber que México, su país, apenas ha crecido una tasa promedio de 0.9% anual entre 2019 y 2024.
Tiene derecho a saber que es el décimo país receptor de inversión extranjera directa con 41 mil millones de dólares (2025), pero de esa cifra 82% fue reinversión de utilidades y cuentas entre compañías, y solo 18% fue inversión efectivamente nueva.
Tiene derecho a saber que, comparado con los otros nueve países/regiones que reciben más IED, hay algunos como Singapur que con 6 millones de habitantes captó 151 mil mdd o Hong Kong, que con 7.4 millones, recibió 116 mil mdd. Y que el primer trimestre de 2026 empeoró: México recibió 23 mil 591 mdd, pero de estos solo 1,705 mdd fueron nuevas inversiones.
Tienen derecho a saber, finalmente, que entre 67 países México se desplomó en el Índice Global de Competitividad del lugar 50 en 2019 al 62 en la actualidad.
Esa es la realidad mexicana actual.
Se trata, entonces, de una cuestión de moral, de decencia: que el gobierno diga la verdad y la pruebe, y que las “audiencias” ejerzan a cabalidad, entonces sí, su derecho a saber.
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