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¿Quién nos defiende del gobierno?

Doblegados los concesionarios de los medios de comunicación masiva, no habrá quién pueda defender a las audiencias de las mentiras del gobierno.

Si los lineamientos que se impondrán a la radio y la televisión la próxima semana pretendieran garantizar el acceso a la verdad, el gobierno tendría que permitir la réplica a los ofendidos por las mentiras que sueltan la presidenta y sus colaboradores en la conferencia matutina en Palacio Nacional.

Por más que haya avanzado la penetración de las redes sociales, éstas siguen siendo vehículos de fake news y en ellas van mezclados hechos reales con montajes de los que nadie se hace responsable.

Las noticias en televisión y radio tienen el sello de credibilidad que lo dan sus nombres, y los rostros de conductores y reporteros.

Desde luego que se cometen pifias, pero hay errores limpios y errores sucios. Para los segundos, existen leyes que protegen contra la difamación y el daño moral.

Sin radio y televisión libres, se acaba el último refugio contra los otros datos, es decir, las mentiras y la manipulación del gobierno.

Los periódicos impresos están en retirada y sus versiones online todavía son de alcance limitado.

Al grano: ¿quién nos defenderá de las mentiras del gobierno?

En menor grado y menos hiriente que su antecesor, la presidenta Sheinbaum ha difamado a periodistas y a dueños de medios de comunicación con mentiras.

Ha mentido ella y han mentido los integrantes de su gabinete sin que haya posibilidad de contestarle en el enorme aparato de comunicación y propaganda que usan para engañar y difamar.

Cuando apareció la fotografía de una persona tomando el sol en una ventana de Palacio Nacional como si fuera un camastro de su propiedad, funcionarios del gobierno acusaron al concesionario de una televisora de haber realizado “un montaje”.

Luego de la mentira y la difamación, no hubo una disculpa pública. Ni consecuencias para los calumniadores y mentirosos que (supuestamente) trabajan para la presidenta.

Y así con mentiras y manipulaciones de hechos más graves, como secuestros, asesinatos, robos, contrabando, fuga de petróleo, descarrilamientos, incendios, deslaves…

¿Quién nos va a defender de la mentira del gobierno?

Había un instituto autónomo para dar información de actos y gastos del gobierno, y lo cerraron.

¿Así se garantiza la verdad?

No, así se protege la mentira. La mentira del gobierno.

Contra los atropellos de funcionarios a la integridad y dignidad de las personas, existía una formidable institución llamada Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y la convirtieron en chatarra.

Para defenderse de los abusos del gobierno existía el derecho de amparo, y lo jibarizaron.

Contra la injusticia teníamos la Constitución y la igualdad ante la ley.  La Carta Magna ya es un borrador que se cambia a conveniencia de una mayoría espuria en la Cámara de Diputados.

Y la igualdad ante la ley la anularon al entregar la Suprema Corte a Morena, lo mismo que hicieron con jueces, tribunales y magistrados.

Nos quedamos sin instituciones que protejan al ciudadano de los errores, excesos e ilegalidades del gobierno.

Encima de ello, van a alinear, mediante la coerción de un castigo, a la radio y la televisión con la verdad (o mentira) al gusto del gobierno.

La próxima semana sabremos si también apagarán esa llama de libertad que aún queda.

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