El cacique potosino Gonzalo N. Santos decía que los políticos mexicanos son como los perros de rancho: sólo el que va adelante sabe por qué y a quién le ladra, los demás lo secundan.
Gobierno federal, gobernadores de la 4T, senadores de Morena y la dirigencia nacional de ese partido compraron el pleito de los López con Estados Unidos sin conocer los motivos de la cancelación de la visa a uno de ellos.
Se montaron en la cólera insultante y provocadora de Andrés López Beltrán contra Marco Rubio, Christopher Landau y contra la nación estadounidense, sin saber por qué la explosiva, desproporcionada y grosera respuesta de Andy a la cancelación de su visa.
Andrés López presentó el retiro de su visa como una agresión a la soberanía nacional mexicana.
Peor, y patético, es que la clase política gobernante asuma los argumentos de Andy, los repita y los grite sin conocer de qué va el problema.
Desde la Presidencia para abajo, el morenismo acusó a Estados Unidos de “injerencia en los asuntos internos de México” por revocar una visa, que es competencia absoluta del gobierno que la emite.
La facultad de decidir quién ingresa y quién no a Estados Unidos es una facultad soberana de ese país.
Entonces, ¿quién interfiere en la política interna de quién?
Son los vecinos del norte los que están siendo objeto de injerencia del gobierno mexicano en sus decisiones domésticas.
Como habría sido injerencia de Estados Unidos si su presidente y legisladores montaran un show de agravios hacia México porque se dio visa de ingreso a la ex primera ministra de Perú, Betssy Chávez.
Ridículo y penoso el espectáculo patriotero de Morena porque el joven Andy ya no podrá entrar a Estados Unidos.
En un video que subió a Instagram el fin de semana, López Beltrán agradeció “las muestras de solidaridad, cariño y afecto” que recibió tras la cancelación de su visa.
Hay que estar un poco loco para atribuirle a una mica un carácter sagrado que sin ella se acaba el sentido de la vida, o que es un derecho humano natural.
Más demencial aún si es la mica de acceso al país que detestas.
Los López empujan a México a la confrontación con Estados Unidos, y en Morena no saben lo que hacen al pintarse de guerra contra el vecino y socio por una visa.
Andy llamó a movilizarse “ante la inminente embestida a la soberanía nacional de parte de gobiernos extranjeros, en particular de Estados Unidos”.
Eso es lo que promueven los López: la confrontación con el vecino del norte.
La andanada de insultos que lanzó López Beltrán a Estados Unidos y a sus máximas autoridades en una carta dirigida a Donald Trump, constituye una ruptura y una provocación.
Los López saben que las agencias estadounidenses tienen suficiente información para ligar al entorno del expresidente con el crimen organizado y han emprendido la “huida hacia adelante”.
AMLO, el jefe máximo de Morena, quisiera que tropas estadounidenses vayan por él a Palenque.
A una personalidad como la suya no le inquieta el castigo porque su único objetivo en la vida es tener un lugar protagónico en la historia.
Sus seis pésimos años de gobierno no lo ponen a la altura de ningún prócer. Ni siquiera de uno mediocre.
Los testimonios de los capos del narco, del huachicol y de la narcopolítica que están en manos de la justicia estadounidense, presagian un desenlace nada decoroso para el que se comparó con Morelos, con Juárez y con Cárdenas.
Inmolarse es la vía, y a eso conduce el desafío que lleva la carta de López Beltrán.
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