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HISTORIA:  De la oposición derrotada: a propósito de una caricatura del Congreso de 1871

Padre Jeremías

Último golpe de campana; caricatura N°45 de El Padre Cobos, 2a Época, de mayo-junio de 1871.
Original + restaurada en B/N + coloreada en alta a través de inteligencia artificial

Es una de las más famosas caricaturas de la prensa liberal contra Benito Juárez. El pie dice: “Hemos concluido. Último golpe de campana”. ¿Qué representa? El hombre de la derecha que levanta la campana es Ezequiel Montes, presidente de la Mesa Directiva del Congreso. Está dando el campanazo final al VI periodo legislativo, el 31 de mayo de 1871. Con este gesto se cerró la Cámara de Diputados y ya no se pudo frenar el intento de reelección de Juárez.

El personaje de la izquierda con sombrero de plumas, traje militar y nariz larguísima es Blas Balcárcel, ministro de Fomento de Juárez. Era conocido por su nariz prominente y aquí el dibujante la convierte en un florete/espada. Simboliza la coerción ministerial: cuando no alcanzaba la compra de conciencias, venía la presión política.

La gente detrás son los diputados saliendo del Palacio Nacional, ya sin poder hacer nada. El Padre Cobos era un periódico satírico de oposición, muy crítico del juarismo y después del porfiriato. Esta caricatura en particular capta el momento en que el gobierno de Juárez se sale con la suya para buscar la reelección, cerrando el Congreso.

El Congreso mexicano siempre ha tenido un diseño en que la mayoría se construye a partir de las urnas. Aun con la reforma de Jesús Reyes Heroles este modelo se preservó: las claúsulas para la modificación de la Constitución son muy claras: se requiere una mayoría calificada de dos terceras partes de los asistentes y tiene que ser aprobada en ambas cámaras legislativas, la de diputados y senadores. A partir de la Constitución de 1857, los Congresos locales también tienen que aprobar la reforma en los mismos términos  (con dos terceras partes de los diputados presentes).

Así, el modelo constitucional para reformar la Carta Magna es claro: exige una mayoría calificada. Asimismo, existe una figura —acción de inconstitucionalidad— demandada por un tercio de los congresistas para impugnar cualquier reforma constitucional. Se somete entonces a debate en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Si bien algunos episodios del Congreso mexicano parecen repetirse, no es así. Recordemos que la oposición a Juárez se encontraba derrotada, pues había apoyado la formación del Segundo Imperio. Tal vez hoy la oposición no ha logrado reconfigurarse después de sus derrotas electorales y su impacto  al interior de ambas cámaras parezca a limitarse a las intervenciones de sus portavoces, ya que su  número de votos es muy pequeño.

Una oposición al interior del Legislativo es necesaria para la salud de la democracia. Aquella, sin embargo, no se alcanza bajo el argumento de la defensa de las minorías, requiere, por el contrario, una fuerza electoral traducida en votos. Y más aún: no puede forjarse bajo las sombrillas de un café.

*Padre Jeremías. Hijo de cristeros. Párroco en los Altos de Jalisco. Confesor de escritores y prostitutas.

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