...

Información para decidir con libertad

Espurio “congreso constituyente”

Contra democracia y mercado. Las llamadas reformas neoliberales que Sheinbaum celebró haber eliminado, de la mano de López Obrador, habían puesto a México, por primera vez, acaso desde el siglo antepasado con las reformas liberales de Juárez, en la ruta de constituir, dentro del país, una sociedad democrática de mercado. Y, hacia afuera, habían logrado una apertura al mundo que creó las condiciones de intercambio comercial, inversiones y creación de empleos más beneficiosas sen varias décadas.

Exaltación de la autocracia.  En pocas palabras, el domingo se enorgulleció la presidenta de implantar -con AMLO- un régimen pro dictatorial, sin frenos ni contrapesos frente a la nueva autocracia mexicana. Y se regocijó de darle al monopolio político interno, el ruinoso poder para limitar, descalificándolas como injerencia externa, las condiciones para la participación de la inversión privada en el aparato productivo nacional. El resultado: la parálisis y el estancamiento, sin perspectivas de crecer ni de crear empleos de calidad, ni, tampoco, de generar recursos a fin de evitar la bancarrota fiscal en puerta.

Sin pudor. En su autocelebración por haber revertido las “reformas del neoliberalismo” para dar paso a una ‘nueva Constitución’, la presidenta no tuvo empacho ni pudor a la hora de erigir a la actual legislatura en “congreso constituyente’. Como si el grupo que se apoderó del Estado a partir de 2018 tuviera la legitimidad para otorgar ese rango, en general, y en particular, para asignárselo a una mayoría parlamentaria espuria. Sí. Como si las antes es autónomas instituciones electorales (INE y tribunal) no hubieran fabricado la impostura anticonstitucional de obsequiarle al régimen 74 por ciento de los diputados con sólo 54 por ciento de los votos. Algo así hizo Mussolini, pero antes tuvo al menos el cuidado de promover una legislación que se lo permitiera.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp